Cuidar la medicación y mantener hábitos saludables es esencial para controlar el asma durante la época estival
Pasar tiempo al aire libre, disfrutar de la playa o pasear por la naturaleza son algunos de los planes que más se repiten en verano. Sin embargo, las altas temperaturas, la contaminación o ciertos alérgenos pueden suponer un riesgo para la salud. Situaciones asociadas al verano que sufren especialmente las personas con asma, que pueden exponerse a una crisis asmática. Aquí te explicamos por qué y, sobre todo, cómo prevenirlo.
Factores de riesgo en verano
- Cambios bruscos de temperatura: Pasar del aire acondicionado al calor exterior puede irritar las vías respiratorias.
- Altas temperaturas: El aire caliente y seco favorece la inflamación bronquial, dificultando la respiración.
- Contaminación: El ozono troposférico, que se eleva durante los meses cálidos, puede provocar crisis asmáticas.
- Humo ambiental: Los incendios forestales o el tabaco en espacios abiertos también pueden agravar los síntomas.
El tratamiento, tu mejor aliado
Uno de los errores más frecuentes en verano es interrumpir el tratamiento de mantenimiento. Aunque los síntomas mejoren, es fundamental seguir las pautas médicas.
- Lleva siempre el inhalador de rescate contigo.
- Asegúrate de que estás usando bien tu inhalador: una mala técnica puede reducir su eficacia.
- Mantén la rutina de medicación, aunque estés de vacaciones.
Qué tener en cuenta si viajas
Los viajes o el simple hecho de salir de la rutina pueden llevar a descuidar el tratamiento. Algunas recomendaciones:
- Planifica las actividades al aire libre evitando las horas de mayor concentración de contaminación.
- Consulta los niveles de polen en la zona donde estés.
- Realiza ejercicio en lugares frescos y bien ventilados.
Consejos para disfrutar del verano con seguridad
- Consulta con tu médico si notas cambios en tus síntomas o si vas a viajar.
- No interrumpas la medicación, incluso si te sientes bien.
- Presta atención a las señales de tu cuerpo y actúa ante los primeros síntomas.
En resumen, con una buena planificación y adherencia al tratamiento, el verano no tiene por qué suponer un riesgo para las personas con asma. Escuchar al cuerpo, seguir las recomendaciones de los especialistas y evitar los factores de riesgo conocidos permite disfrutar de esta estación sin sufrir problemas respiratorios.
