¿Cómo afecta el incienso a la salud?

El humo del incienso puede ser especialmente perjudicial para pacientes con asma o EPOC produciendo exacerbaciones

El uso del incienso es muy frecuente especialmente en algunas épocas del año, como ‘Halloween’ –o también conocido como Día de los Muertos–, utilizado como ritual y con un uso simbólico. Puede tener un olor agradable y crear un ambiente relajado, pero, ¿cómo afecta a la salud?

QUÉ CONTIENE EL HUMO DE INCIENSO Y POR QUÉ PUEDE SER PERJUDICIAL

Cuando quemamos incienso —ya sea en varitas, conos, espirales o carbón con resina- se libera una mezcla compleja de sustancias químicas y partículas que pueden resultar perjudiciales. Algunos puntos clave:

  • El humo del incienso produce partículas finas y ultrafinas que pueden penetrar profundamente en los pulmones.
  • También se emiten gases tóxicos como monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO₂), óxidos de nitrógeno (NO₂) y otros compuestos orgánicos.
  • Además, en el humo pueden aparecer otras sustancias con potencial carcinogénico.
  • Un dato llamativo: se ha estimado que la quema de incienso produce una cantidad de partículas mucho mayor que la de un cigarrillo.

En conjunto, estas emisiones representan una carga contaminante que —cuando la exposición es frecuente, sostenida o en espacios mal ventilados— puede generar daño al sistema respiratorio, inflamación, estrés oxidativo y otros efectos sistémicos.

ESTUDIOS QUE DEMUESTRAN LA GRAVEDAD

Varios estudios epidemiológicos y observacionales apuntan a efectos negativos del uso de incienso sobre la salud respiratoria:

  • Un metaanálisis de estudios sobre exposición al humo de incienso encontró síntomas frecuentes como disnea, sibilancias, asma, inflamación pulmonar, rinitis alérgica, y también deterioro en parámetros de función pulmonar.
  • En ambientes interiores con quema de incienso, se han documentado reducciones significativas en la función pulmonar en adolescentes, incluso en quienes no fuman.
  • Un estudio reciente publicado en Scientific Reports (2024) relaciona que, en individuos con exposición interior a incienso, hay una asociación con disminución de la función pulmonar en pacientes con enfermedades respiratorias (por ejemplo EPOC).

En resumen: la exposición al humo de incienso puede actuar como factor de estrés adicional al pulmón, reducir la capacidad respiratoria, favorecer exacerbaciones de asma o EPOC, y propiciar procesos alérgicos crónicos. Por esta razón, siempre que se utilice es recomendable:

  • Ventilar bien los espacios mientras se quema.
  • Usar menos cantidad y evitar la exposición prolongada.
  • Mantenerlo alejado de personas con asma, EPOC o alergias.

Consejos naturales para unos pulmones sanos y limpios

Desde los ejercicios respiratorios hasta una hidratación adecuada, algunos consejos naturales serán tus aliados para mantener una correcta salud pulmonar

Tener pulmones sanos, fuertes y bien oxigenados es fundamental para la salud general, la calidad de vida y la prevención de enfermedades respiratorias. Nuestros pulmones trabajan sin descanso cada día, pero a menudo no les prestamos la atención que merecen.

Algunos consejos naturales, basados en fisioterapia respiratoria, ejercicios de respiración y hábitos de vida saludables, pueden ayudarte a mantener tus pulmones sanos y limpios.

¿QUÉ ES LA FISIOTERAPIA RESPIRATORIA Y CUÁNDO ES ÚTIL?

La fisioterapia respiratoria es un conjunto de técnicas físicas no invasivas que ayudan a eliminar secreciones de las vías respiratorias y a mejorar la ventilación pulmonar.

Se recomienda en personas que:

  • Tienen mucho moco o secreciones espesas.
  • Presentan tos poco eficaz.
  • Tienen debilidad en los músculos respiratorios.
PRINCIPALES TÉCNICAS DE FISIOTERAPIA RESPIRATORIA
  • Percusión (“clapping”): pequeños golpes rítmicos en el tórax para despegar secreciones.
  • Vibración: movimiento manual que ayuda a desplazar el moco.
  • Drenaje postural o bronquial: se aprovecha la gravedad para facilitar la expulsión del moco.
  • Instrumentos de incentivo (como inspirómetros o espirómetros): permiten mantener la función pulmonar activa.

Importante: no todas las enfermedades respiratorias se benefician de la fisioterapia (por ejemplo, la evidencia es limitada en neumonía o bronquiolitis). Siempre debe estar supervisada por profesionales especializados.

EJERCICIOS DE RESPIRACIÓN PARA AUMENTAR LA CAPACIDAD PULMONAR

Practicar ejercicios respiratorios de forma regular ayuda a mejorar la capacidad pulmonar, favoreciendo respiraciones más profundas, mejor oxigenación y menor sensación de falta de aire. Hay dos tipos de respiración recomendadas:

1. Respiración diafragmática (abdominal)

  • Relaja los hombros y siéntate o recuéstate.
  • Coloca una mano sobre el estómago y otra sobre el pecho.
  • Inhala por la nariz, notando cómo el estómago se eleva más que el pecho.
  • Exhala lentamente por los labios fruncidos mientras presionas ligeramente el abdomen.

2. Respiración con labios fruncidos

  • Inhala despacio por la nariz.
  • Frunce los labios como si fueras a soplar una vela.
  • Exhala lentamente a través de los labios, prolongando la salida de aire.
    Este método ayuda a mantener las vías respiratorias abiertas más tiempo y reduce el esfuerzo al respirar.
Hidratación: el agua como aliada de los pulmones

El aparato respiratorio —que incluye nariz, boca, garganta, tráquea y pulmones— necesita un nivel óptimo de humedad para funcionar bien. Aquí es donde entra en juego el agua, esencial para el cuerpo y especialmente para los pulmones:

  • Composición: los pulmones están formados en un 75% por agua.
  • Función protectora: el agua mantiene húmedas las membranas mucosas y los bronquios, creando una capa que protege frente a contaminantes.
  • Prevención del moco: una buena hidratación hace que las secreciones sean más fluidas y fáciles de expulsar.
  • Eficiencia pulmonar: cuando no hay suficiente agua, los pulmones se ven obligados a trabajar más, lo que puede debilitarlos.
  • Refuerzo inmunológico: beber agua contribuye a prevenir resfriados, gripes y otros problemas respiratorios.

Además, el agua ayuda a la digestión, favorece la absorción de nutrientes y previene el estreñimiento. En resumen: hidratarse bien es una forma sencilla y natural de cuidar tus pulmones y tu salud en general.

Cuidar los pulmones no solo es importante para respirar mejor y que sean más sanos hoy, sino también para mantener la calidad de vida a largo plazo. La fisioterapia respiratoria, los ejercicios de respiración y una adecuada hidratación son herramientas naturales y efectivas que pueden marcar la diferencia.

Estos son los alimentos que no debes tomar cuando tienes irritación de garganta

Una buena alimentación y unos hábitos saludables en el consumo de ciertos productos pueden mejorar significativamente la irritación de garganta

Tras la irritación de garganta pueden esconderse causas como la exposición a agentes irritantes, alergias por alimentos o fármacos, rinitis alérgica, infecciones bacterianas y virales, deshidratación o reflujo gástrico. Esta irritación puede provocar picor de garanta e ir acompañada de otras molestias, como pueden ser el picor de nariz, la carraspera o el goteo nasal. Aunque puede ser por una causa leve, la irritación de garganta puede limitar las actividades del día a día e influir directamente en nuestro bienestar.

Además de acudir a consulta médica si es necesario –especialmente en irritaciones causadas por infección bacteriana y que necesitan de un tratamiento antibiótico-, también hay algunos consejos que pueden ayudarnos a mejorar el pronóstico de nuestra garganta. Se trata de la alimentación y, especialmente, de limitar el consumo de algunos alimentos que pueden favorecer la irritación de garganta.

4 TIPS QUE MEJORARÁN EL PRONÓSTICO DE NUESTRA GARGANTA
  1. Evitar el consumo de miel y caramelos de menta: estos alimento, más que cuidar de nuestra garganta, pueden producir reflujo y aumentar la irritación.
  2. No consumir comidas y bebidas muy calientes o frías: Las temperaturas extremas pueden aumentar la irritación. Es recomendable optar por líquidos tibios o a temperatura ambiente. Las bebidas muy calientes pueden quemar la mucosa, mientras que las frías pueden causar sensación de ardor.
  3. Limitar o reducir el consumo de alcohol, café y otros irritantes: Estas sustancias pueden deshidratar el cuerpo, lo que empeora la sequedad y el dolor en la garganta. Es recomendable evitar su consumo durante este período.
  4. Reducir lo máximo posible la ingesta de alimentos picantes o con muchas especias: Especias como la pimienta, el vinagre, el curry y el chimichurri pueden aumentar la irritación y el ardor en la garganta. Es preferible consumir alimentos suaves y poco condimentados.

Estos cuatro consejos pueden ayudarnos a mejorar el pronóstico de nuestra garganta, aunque también hay que tener en cuenta otros factores, como aquella irritación de origen alérgico. En este caso, los antihistamínicos mejorarán la sintomatología.

RECOMENDACIONES ADICIONALES
  • Mantente hidratado: Bebe líquidos tibios como infusiones sin cafeína, caldos suaves y agua del tiempo.
  • Evita el tabaco: Fumar puede irritar aún más la garganta y retrasar la recuperación.
  • Consulta a un profesional: Si los síntomas persisten por más de tres días o empeoran, es importante buscar atención médica.

Recuerda que una alimentación adecuada puede acelerar la recuperación y aliviar los síntomas de la irritación de garganta. Si tienes dudas o necesitas más información, no dudes en consultar a un especialista en salud.

Vitamina D, sol y microbiota: una tríada esencial para tu sistema inmunológico

Muchas personas desconocen que la microbiota intestinal influye en cómo absorbemos y utilizamos la vitamina D.

La luz solar es un recurso natural fundamental para la salud. A través de la piel, la exposición al sol activa la síntesis de vitamina D, una hormona esencial para el sistema inmunológico, la salud ósea y el equilibrio emocional. Pero lo que muchas personas desconocen es que la microbiota intestinal también forma parte de este proceso, influyendo en cómo absorbemos y utilizamos esta vitamina. Desde la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe), abordamos esta interacción como una tríada clave: vitamina D, microbiota y exposición solar.

¿Cómo se relacionan la vitamina D y la microbiota?

Numerosos estudios científicos han confirmado que la vitamina D no solo actúa a nivel óseo, sino que también modula la expresión de péptidos antimicrobianos como la catelicidina y la defensina. Estas sustancias ayudan a controlar el crecimiento de bacterias dañinas en el intestino, favoreciendo un entorno saludable y equilibrado.

Además, ciertas bacterias intestinales como Akkermansia muciniphila, Lactobacillus y Bifido bacterium pueden influir en la expresión de los receptores de vitamina D (VDR) en el intestino. Es decir, no basta con tener vitamina D circulante en sangre: necesitamos que nuestras bacterias estén en equilibrio para que esa vitamina sea utilizada correctamente por las células.

¿Qué pasa si tienes deficiencia de vitamina D y disbiosis?

La falta de vitamina D, sumada a un desequilibrio intestinal, puede generar un círculo vicioso que afecta múltiples áreas de la salud:

  • Mayor riesgo de infecciones respiratorias y digestivas.
  • Inflamación de bajo grado crónica, relacionada con enfermedades metabólicas.
  • Aumento de la hiperpermeabilidad intestinal, conocida como “intestino permeable”.
  • Brotes de enfermedades autoinmunes como artritis, tiroiditis o psoriasis.
  • Cambios en el estado de ánimo, fatiga persistente o incluso depresión estacional.

Cómo cuidar esta tríada

Mejorar la salud no implica solo tomar sol, sino hacerlo con conciencia. Aquí algunas recomendaciones desde la PNIe:

1. Exposición solar inteligente

  • Bastan 15 a 20 minutos diarios de sol directo, preferiblemente antes del mediodía y sin protector solar en brazos, cara o piernas.
  • Evita exposiciones prolongadas sin protección, especialmente entre las 12 y las 16 horas.

2. Alimentos sinérgicos con la vitamina D

  • Consume grasas saludables en las comidas principales: aguacate, aceite de oliva virgen extra, nueces, semillas de chía, huevos de gallinasque pastorean – camperas.
  • Incluye alimentos ricos en vitamina D de origen natural: salmón salvaje, sardinas, yemas de huevo, setas expuestas al sol.
  • Algunos fermentados como el kéfir y el miso pueden mejorar la microbiota y favorecer la absorción intestinal.

3. Suplementación personalizada

  • En personas con sobrepeso, enfermedades inflamatorias intestinales (EII), SIBO o disbiosis intestinal, puede haber una resistencia a la acción de la vitamina D. En estos casos, conviene hacer un control de niveles en sangre (25-OH vitamina D) y valorar una suplementación ajustada por un profesional.

4. Cuidado del intestino como base

  • Mantén una alimentación rica en prebióticos naturales (plátano verde, alcachofa, cebolla, ajo, avena si se tolera, puerro, espárragos, etc.).
  • Evita el consumo de azúcares, alcohol y ultraprocesados, que dañan la diversidad bacteriana.
  • Practica técnicas que reduzcan el estrés, como la coherencia cardíaca, el mindfulness o la exposición consciente a la naturaleza.

La vitamina D, la microbiota y la exposición solar trabajan en equipo para mantenerte fuerte, con buen ánimo y menos riesgo de infecciones. Además de tomar el sol, es importante tener en cuenta que lo que comes, lo que piensas y cómo duermes también influye en cómo tu cuerpo aprovecha esta valiosa vitamina.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).