Consejos para evitar la inflamación de las encías

La periodicidad de las visitas al dentista, los hábitos saludables o el uso diario de los cepillos interdentales son clave para evitar esta afección

La inflamación de las encías —también conocida como gingivitis— es una afección muy común, pero que puede prevenirse fácilmente con una buena rutina de higiene bucodental y visitas regulares al dentista. Mantener unas encías sanas no solo evita molestias locales, sino que también contribuye a la salud general del organismo, además de evitar una progresión de la inflamación y convertir la gingivitis en una periodontitis.

HIGIENE BUCODENTAL DIARIA

La limpieza diaria es la base para prevenir la inflamación gingival y mantener una boca sana.

  • Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, durante dos minutos cada vez. Esto ayuda a eliminar la placa antes de que se transforme en sarro.
  • Incluye la zona de contacto entre diente y encía, “cepilla las encías” formando un ligero ángulo hacia el surco gingival.
  • Usa hilo dental o cepillos interdentales, según el espacio entre los dientes, para eliminar la placa donde el cepillo no alcanza.
  • Cambia el cepillo cada tres meses, o antes si las cerdas están desgastadas.
VISITAS PERIÓDICAS AL DENTISTA

Las revisiones profesionales permiten detectar signos tempranos de inflamación y evitar complicaciones mayores.

  • Acude al dentista al menos dos veces al año, incluyendo una limpieza profesional o profilaxis para eliminar el sarro que el cepillado no puede retirar.
  • Si ya has tenido gingivitis o periodontitis, puede que necesites revisiones más frecuentes, en función del riesgo individual.
  • El profesional podrá evaluar el estado de tus encías y aplicar tratamientos específicos como el raspado y alisado radicular cuando sea necesario.
CONTROL DE FACTORES DE RIESGO Y BUENOS HÁBITOS

La salud de las encías no depende solo del cepillado. Existen factores de riesgo modificables que pueden prevenirse con pequeños cambios de estilo de vida:

  • No fumar, ya que el tabaco es uno de los factores más perjudiciales para la salud periodontal y reduce la eficacia de los tratamientos.
  • Sigue una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras (vitamina C y antioxidantes), y baja en azúcares fermentables, para reducir el alimento de las bacterias.
  • Evita los excesos de alcohol, que pueden alterar el equilibrio bucal.
  • Cuida tu estilo de vida: el estrés crónico, la falta de sueño o la deshidratación también influyen en la salud oral.

Recuerda que la inflamación de las encías puede ser un signo de alarma que no debe ignorarse. La salud de tus encías es un reflejo de tu bienestar general. Mantener una rutina de higiene bucodental adecuada, acudir a revisiones periódicas y controlar los factores de riesgo son pilares básicos para evitar la inflamación gingival.

EPOC y microbiota: cuando el intestino también respira

Diversos estudios sobre EPOC han descubierto que la microbiota intestinal y pulmonar están profundamente conectadas

La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una de las principales causas de enfermedad respiratoria crónica en el mundo. Se caracteriza por inflamación persistente de las vías respiratorias, dificultad para respirar y, en muchos casos, exacerbaciones recurrentes que empeoran la calidad de vida. Pero en los últimos años ha surgido un nuevo protagonista en EPOC: la microbiota intestinal.

 Lo que dice la ciencia

Diversos estudios han descubierto que la microbiota intestinal y pulmonar están profundamente conectadas. Esta comunicación llamada eje intestino-pulmóninfluye en la inmunidad, la inflamación y la respuesta frente a infecciones respiratorias.

  • Una revisión publicada en Frontiers in Immunology (Qu et al., 2022) describe que los pacientes con EPOC muestran disbiosis intestinal, es decir, un desequilibrio de las bacterias del intestino que contribuye a mantener la inflamación sistémica.
  • Además, se ha observado menor diversidad bacteriana en las vías respiratorias de estos pacientes y una mayor proporción de microorganismos inflamatorios, como Proteobacteria.
  • El intestino y los pulmones se “hablan” a través del sistema inmune: cuando uno se inflama, el otro también responde.
PNIe y TRD: una mirada integradora

La Psico-Neuro-Inmuno-Endocrinología (PNIe) estudia cómo la mente, el sistema inmune y las hormonas se interrelacionan. En la EPOC, el estrés crónico, la inflamación y la disbiosis intestinal actúan en conjunto. Por eso, no basta con tratar solo el pulmón: debemos cuidar también el intestino y el equilibrio emocional.

En los programas de TRD, integrar inmunonutrición y manejo del sueño puede marcar la diferencia:

  • Una alimentación rica en fibra y polifenoles (frutas, verduras, legumbres) mejora la microbiota y ayuda a reducir la inflamación.
  • Dormir bien regula el eje HPA (hipotálamo-pituitaria-adrenal) y disminuye la liberación de cortisol, lo que mejora la función inmunitaria.
  • Mantener una función pulmonar adecuada (CPAP/BiPAP, Oxigenoterapia domiciliaria) reduce el estrés respiratorio y mejora el descanso nocturno, lo que también impacta positivamente en la microbiota.
 Consejos prácticos
  1. Evita el tabaquismo y el humo ambiental.
  2. Incluye alimentos prebióticos y probióticos en tu alimentación (siempre con orientación médica).
  3. Reduce el estrés crónico. La meditación, la respiración consciente o la terapia psicológica pueden ayudar.
  4. Cumple el tratamiento con tu terapia respiratoria domiciliaria. Mantener buena adherencia al CPAP o al oxígeno mejora la calidad de vida, la energía diaria y aumenta la supervivencia en caso de la oxigenoterapia.

La EPOC es más que un problema pulmonar. Cuidar la microbiota intestinal, el sueño y el equilibrio emocional es parte esencial del tratamiento respiratorio moderno.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Sueño, microbiota intestinal y metabolismo: tres piezas del puzle de la diabetes

En diabetes no solo influye lo que comes. El sueño, tu microbiota y tu metabolismo tienen un papel clave

La diabetes tipo 2 (T2DM) es una epidemia global que no sólo depende del azúcar que ingieres, sino de cómo funciona tu metabolismo, cómo duermes y qué ocurre dentro de tu intestino. En este 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, exploramos cómo el sueño, la microbiota intestinal y el metabolismo están interconectados.

¿Cuál es la relación entre microbiota y metabolismo?

Investigaciones recientes han mostrado que las personas con diabetes tipo 2 presentan diferencias en la composición de su microbiota intestinal: por ejemplo, menor abundancia de bacterias que producen ácidos grasos beneficiosos (butirato) y cambios en Firmicutes/Bacteroidetes.

Estas alteraciones parecen afectar la función de la insulina, la inflamación de bajo grado y el metabolismo energético.

¿Y el sueño dónde entra?

El sueño insuficiente o de mala calidad:

  • Se asocia a mayor resistencia a la insulina, alteraciones del metabolismo glucídico y mayor riesgo de diabetes.
  • Estudios muy recientes vinculan el sueño y la microbiota del intestino: un artículo de 2024 señala que la alteración de la calidad del sueño se relaciona con cambios en la microbiota intestinal.
  • Otro análisis muestra que combinar una alimentación favorable para la microbiota con buen sueño se asocia a menor riesgo de mortalidad en diabéticos o prediabéticos.
¿Qué podemos hacer desde la práctica clínica o como paciente?
  1. Evaluar calidad y cantidad de sueño: procurar 7-9 h de sueño por noche, evitar fragmentaciones, valorar si hay Apnea Obstructiva del sueño que pueda estar afectando el metabolismo.
  2. Optimizar la microbiota a través de la alimentación: alimentación rica en fibra, diversidad vegetal, consumo moderado de alimentos ultraprocesados. Esto favorece las bacterias que producen metabolitos antiinflamatorios.
  3. Movimiento físico: el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, modula la microbiota y favorece el sueño.
  4. Entrenamiento del ritmo circadiano: mantener horarios regulares de comida, sueño y actividad física ayuda a sincronizar metabolismo, microbiota y descanso.

La diabetes no es sólo “azúcar alto”. Es un sistema complejo donde el intestino, el sueño y el metabolismo conversan. En este 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, abre la puerta a una estrategia integral y mejora tu sueño, cuida tu microbiota intestinal y actúa sobre el metabolismo.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

El eje intestino-pulmón en neumonía: fortalecer desde dentro para respirar mejor

Con motivo del Día Mundial de la Neumonía, te invitamos a adoptar un enfoque integrativo que incluya microbiota, pulmón, TRD y estilo de vida

Cuando hablamos de respirar bien y evitar enfermedades como la neumonía, muchas veces pensamos únicamente en los pulmones, la tos o el oxígeno. Pero ¿sabías que lo que ocurre en el intestino también influye en la salud respiratoria? Esa conexión se conoce como el eje intestino-pulmón.

¿Qué es ese eje?

El intestino y los pulmones están conectados a través del sistema inmunitario y de la microbiota intestinal. En este eje:

  • Las bacterias del intestino (y sus metabolitos, como los ácidos grasos de cadena corta, SCFA) modulan la respuesta inmunitaria, no sólo en el intestino sino también en los pulmones.
  • Cuando el intestino tiene una disbiosis (desequilibrio microbiano) o una permeabilidad aumentada (lo que se conoce coloquialmente como “intestino permeable”), se generan mediadores inflamatorios que pueden llegar a los pulmones y afectar su función.
  • En enfermedades respiratorias o infecciones pulmonares, se ha observado alteración de la microbiota intestinal o pulmonar, lo que sugiere que esta conexión no es solo teórica sino clínicamente relevante.
¿Por qué es importante para la neumonía?

El 12 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Neumonía, una causa de gran morbilidad y mortalidad, especialmente en personas vulnerables. Reconocer que la salud intestinal puede influir en la salud pulmonar nos abre nuevas vías de prevención y apoyo:

  • Una microbiota intestinal saludable puede favorecer una mejor respuesta inmunitaria frente a patógenos respiratorios.
  • En el caso de una neumonía, más allá del antibiótico o soporte respiratorio, fortalecer el eje intestino-pulmón puede acelerar la recuperación o reducir el riesgo de recaídas.
  • En terapia respiratoria domiciliaria (TRD) y seguimiento post-infección, incluir recomendaciones inmunonutricionales e higiene intestinal se vuelve estratégico.
¿Qué puedes hacer hoy para reforzarlo?
  1. Nutrición rica en fibra prebiótica: consumir frutas, verduras, vegetales, (ajo, cebolla, espárragos, manzanas, etc.) legumbres, favorece la proliferación de bacterias beneficiosas que producen SCFA.
  2. Evitar antibióticos innecesarios: si bien los antibióticos pueden ser imprescindibles, su uso indiscriminado daña la microbiota intestinal, lo que puede afectar la inmunidad pulmonar.
  3. Alimentación variada + alimentos fermentados: yogures, kéfir, chucrut, kombucha (si son tolerados) pueden aportar diversidad microbiana.
  4. Soporte respiratorio adecuado: si estás bajo TRD, asegúrate de que tu tratamiento  y seguimiento estén bien ajustados.
  5. Dormir bien y gestionar el estrés: ambos hábito influyen en la inmunidad y en la microbiota intestinal .

Cuidar tu intestino no es solo una cuestión digestiva: es un pilar para la salud respiratoria. En el Día Mundial de la Neumonía, te invitamos a adoptar un enfoque integrativo que incluya microbiota, pulmón, TRD y estilo de vida. Un intestino sano contribuye a pulmones fuertes.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).