Mantén sanas tus vías respiratorias: cómo cuidarlas

El sistema respiratorio está compuesto por un grupo de órganos y tejidos que trabajan juntos y que es necesario cuidar porque son los que nos ayudan a respirar.

Muchas personas se preocupan por el peso, la salud cardiovascular o el sistema digestivo, pero dejan de lado el sistema respiratorio. Sin embargo, es importante prestarle mucha atención y conocer las distintas formas de cuidar los pulmones, los bronquios o la tráquea.

Y es que el sistema respiratorio juega un papel fundamental en el mantenimiento de la salud general del cuerpo. Su principal función es mover el aire y eliminar los gases residuales del cuerpo. Los pulmones, en concreto, suministran oxígeno a la sangre y eliminan el dióxido de carbono.

Enfermedades del sistema respiratorio

Las enfermedades del sistema respiratorio son cualquier problema en los pulmones que impida que estos funcionen correctamente. Algunas de las más comunes son:

  • Enfermedades de las vías respiratorias: causan un estrechamiento de las vías respiratorias. Se incluyen aquí el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
  • Enfermedades del tejido pulmonar: afectan a la estructura del tejido pulmonar. La inflamación de este tejido hace que los pulmones no puedan expandirse por completo (enfermedad pulmonar restrictiva), lo que dificulta que los pulmones absorban oxígeno y liberen dióxido de carbono. La fibrosis quística y la sarcoidosis se incluyen en esta categoría.
  • Enfermedades de la circulación pulmonar: están causadas por la coagulación, cicatrización o inflamación de los vasos sanguíneos. También pueden afectar a la función cardiaca. Las personas a menudo sienten falta de aliento cuando se esfuerzan.

Cualquier cosa que se respire puede afectar de forma directa a los pulmones.

Consejos para una mejor salud respiratoria

Algunas consideraciones simples pueden conducir a un sistema respiratorio mucho más saludable:

  • Dejar de fumar: fumar es responsable de alrededor del 80 % de los cánceres de pulmón. El humo del tabaco estrecha los conductos del aire en los pulmones y dificulta la respiración. Además, el cáncer de pulmón puede estar causado por la inhalación del humo de otros fumadores. Por tanto, aunque no se sea fumador, pero se encuentre en un entorno de fumadores, el riesgo es el mismo e, incluso, mayor.
  • Hacer ejercicio de forma regular: la actividad física regular mejora la calidad de vida y es importante para mantener un peso saludable y un corazón y unos pulmones sanos. Si bien la actividad en sí misma no fortalece los pulmones, sí ayuda a sacar más provecho de ellos. Durante el ejercicio, los músculos trabajan más y el cuerpo usa más oxígeno. Para adaptarse a esto, la respiración se incrementa de forma significativa. El ejercicio regular mejora la aptitud cardio-respiratoria, lo que facilita que los pulmones se mantengan más sanos.
  • Prevenir infecciones: las infecciones respiratorias comunes como los resfriados y la gripe se transmiten a través de las manos al tocar las superficies infectadas y después tocar la boca o la nariz. El lavado de manos regular reduce de manera significativa este riesgo. Una buena higiene bucal también protege de los gérmenes en la boca que provocan infecciones.
  • Seguir una alimentación equilibrada: aunque no está directamente relacionada con el sistema respiratorio, es una de las formas más importantes para mantenerlo saludable. Una inadecuada alimentación y tener sobrepeso, por ejemplo, causa otros problemas que dificultan el ejercicio y nos hacen más susceptibles a algunas enfermedades. Es aconsejable la ingesta de alimentos ricos en vitaminas A, C y E y minerales como el zinc, potasio, selenio, magnesio y zinc.
  • Mantener limpio el aire de casa: el polvo, los limpiadores químicos y la humedad pueden contaminar el aire en el hogar. Es aconsejable mantener secas las zonas más húmedas, como el baño y la cocina, y limpiar el polvo de forma regular. También es importante ventilar la casa cada día para dejar entrar aire fresco.

Cuida tu entorno y cuida de ti. Tu sistema respiratorio te lo agradecerá.

Qué hacer si sangra la nariz

Aprende cómo tratar fácilmente (y paso a paso) una hemorragia nasal

Epistaxis es el nombre que reciben las hemorragias que se originan en la nariz. De acuerdo con la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, este tipo de sangrado se produce sobre todo por la cantidad de sangre que llega a las fosas nasales, lo que facilita que cualquier golpe provoque una hemorragia.

¿Por qué sangra la nariz?

Las causas de una epistaxis pueden ser varias:

Agresiones: los golpes, meterse algún objeto en la nariz o hurgarse la cavidad nasal pueden causar lesiones en la mucosa, que ocasionen una hemorragia.

Ambiente: un entorno seco (exceso de calefacción o aire acondicionado) puede resecar el interior de la nariz, hacer que se formen costras y que estas, al romperse, produzcan sangrado.

Fisuras: contusiones directas que fracturen la nariz o la base del cráneo pueden provocar que salga sangre por las fosas nasales.

Presión atmosférica: los cambios de altitud o de presión atmosférica o pueden producir hemorragias, como por ejemplo, subir un monte o volar en avión.

Patologías: sufrir alergias (rinitis), pólipos en la nariz,  hipertensión, arteriosclerosis, tener carencias de algunas vitaminas, etc.

Fármacos: algunos medicamentos anticoagulantes, como la aspirina, diluyen la sangre favoreciendo que sea más sensible a escaparse por los vasos sanguíneos.

Cómo actuar si sangra la nariz

1. Calma: un sangrado nasal puede alarmar mucho, pero hay que tratar de estar tranquilo. La mayoría de veces no son graves y se pueden tratar en casa.

2. Inclinación: sentarse en una silla con el cuerpo y la cabeza un poco inclinados hacia delante. No echar nunca la cabeza hacia atrás para evitar tragar la sangre, que podría provocar náuseas y vómitos.

3. Presión: taponar la nariz con los dedos, como si fuera una pinza. Mantener la presión unos 5 minutos, hasta que deje de sangrar.

4. Frío: si al cabo de ese tiempo sigue saliendo sangre, colocar hielo o compresas frías por encima de los huesos de la nariz.

5. Precaución: una vez se haya detenido la hemorragia, no hacer nada que pueda hacer que comience a sangrar otra vez, como rascarse, sonarse la nariz, tumbarse o realizar ejercicio físico en las 24-48 horas siguientes.

6. Humedad: es aconsejable aplicar vaselina en las cavidades nasales para mantenerlas húmedas y colocar también humificadores en el dormitorio para favorecer una respiración óptima.

7. Acudir al médico: cuando el sangrado dura más de 15 minutos, la sangre cae de forma continua hacia la garganta o cuando la hemorragia ha sido por un golpe o si se sangra de forma frecuente.

Legionela, síntomas y tratamiento

Te explicamos las claves de la legionelosis, una enfermedad parecida a la neumonía

La ‘legionela’ es la bacteria causante de la legionelosis o ‘la enfermedad del legionario’, una afección infecciosa que presenta un cuadro de neumonía y fiebres altas. Su nombre viene en honor a las 34 personas fallecidas en 1976 por un brote de neumonía en una convención de legionarios de Estados Unidos.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la forma más común de transmisión de la legionela es la inhalación de aerosoles, aires acondicionados o agua contaminados, donde la bacteria encuentra las condiciones idóneas (suciedad y temperatura entre 25º y 45º) para reproducirse y colonizar.

La legionelosis tiene un periodo de incubación de 2 a 10 días y, aunque suele aparecer como casos aislados, afecta más a personas de mediana edad, sobre todo si son fumadoras o tiene alguna patología pulmonar.

Síntomas de la legionelosis

  • Fiebre y escalofríos
  • Tos, seca o con mucosidad
  • Dolor de cabeza o musculares
  • Cansancio y pérdida de apetito

Los síntomas son difusos y pueden confundirse con otras enfermedades, por lo que se necesitan pruebas serológicas para un diagnóstico diferencial.

Tratamiento de la legionelosis

No existe ninguna vacuna disponible contra esta dolencia. Sin embargo, la enfermedad del legionario requiere de tratamiento antibiótico.

Su prevención depende de la aplicación de medidas de control e higiene que minimicen la proliferación de la legionela y su difusión por torres de refrigeración y sistemas de conducción de agua, de manera que limiten el crecimiento y multiplicación de esta bacteria.

Aunque no siempre es posible erradicar la fuente de infección, sí se pueden reducir sustancialmente los riesgos: limpiando y desinfectando periódicamente estos aparatos. Así, en hospitales, centros comerciales y hoteles es imprescindible que los conductos de refrigeración y de agua estén en perfecto estado, no sólo en los meses de verano sino todo el año.

Lavado nasal, por una respiración sana del bebé

La limpieza de las fosas nasales permite al pequeño eliminar los mocos y respirar mejor.

Los bebés no saben respirar por la boca, por lo que cuando tienen muchos mocos le cuesta enormemente coger aire del exterior. Un lavado de las fosas nasales con suero fisiológico puede ser un remedio eficaz y sencillo, que les aliviará las molestias, mejorará su respiración y hará que se sientan más cómodos.

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, podemos realizar tantas limpiezas nasales como el bebé necesite. Y es que los pequeños no saben sonarse, ni siquiera reconocen ese esfuerzo y es, precisamente, el suero subministrado el que funciona como un pañuelo para ellos.

No obstante, no se recomienda emplear con la misma frecuencia los aspiradores de secreciones, ya que la presión de succión que producen puede ocasionar sensaciones desagradables en el oído y resecar la mucosa del interior de la nariz. Es preferible usarlos una o dos veces al día, solo si hay mucho moco para aspirar (eso se ve) y hacerlo de forma suave.

Asimismo, existen diferentes sistemas de limpieza con suero fisiológico que pueden adquirirse en farmacia. Son preferibles los envases pequeños, puesto que la utilización de un mismo frasco, catarro tras catarro, favorece la contaminación por gérmenes.

Cómo hacer correctamente una limpieza nasal

  1. Antes de la toma y de dormir

Aconsejan hacer el lavado nasal antes de que el bebé se duerma y anterior a la toma. La cantidad a inyectar tiene que rondar los 1,5-2 ml en cada fosa nasal en niños pequeños y hasta 5 ml en mayores. El suelo tiene que estar a temperatura ambiente, así le será menos desagradable.

  1. Ladearle la cabeza

Se puede tumbar al niño boca abajo o boca arriba, según como le sujetemos más fácilmente. Eso sí, hay que intentar girarle la cabeza a un lado y que no tire el cuerpo hacia atrás.

  1. Echar el suero con decisión

 Cuando tengamos al bebé bien sujeto, introducir el suero fisiológico por el orificio que quede arriba, con determinación y sin dudar. Si ves que la nariz está muy obstruida, puedes echar un poco de suero, masajear la zona para reblandecer y volver a echar más suero.

  1. Sentarlo

Después de haber introducido la solución salina en una fosa nasal, es mejor sentarlo para ayudarle a que expulse las secreciones con  menos esfuerzo.

  1. Hacer en el otro lado

Una vez limpio un orificio de la nariz, pasamos al lado contrario. De este modo, repetiremos la maniobra para echar el suero, girándole la cabeza hacia el otro costado.

  1. Taparle la boca

Si el niño no colabora (normalmente hasta los 2-3 años no lo hacen) algunos fisioterapeutas aconsejan cerrarle la boca para aprovechar el llanto (es frecuente que llore al realizarle la limpieza) y conseguir que inspire intensamente por la nariz. Esto hará arrastrar las secreciones y permitirá una correcta respiración.

No hay que preocuparse si no expulsa toda la mucosidad: con un simple lavado nasal veremos cómo nuestros hijos empiezan a respirar mejor. Además, eliminarán parte de los mocos y otra parte se los tragarán, que suele ser normal.

Los lavados nasales no suelen gustar a casi ningún niño, por lo que a veces tendrás que buscar verdaderas estrategias para poder sujetar a tu hijo.

Ejercicios adaptados a pacientes respiratorios

Te contamos unos entrenamientos físicos sencillos que mejorarán tu bienestar y salud.

El ejercicio físico diario mejora la calidad de vida, tanto si estamos sanos como si padecemos una afección pulmonar. Y es que el deporte es uno de los pilares básicos de un estilo saludable, que nos ayuda a conservar la salud del corazón, reducir  el riesgo de enfermedades (como la diabetes) y mantener en forma los pulmones.

De acuerdo con la Fundación Europea del Pulmón, todos deberíamos realizar al menos 30 minutos de ejercicio moderado al día, lo que equivaldría caminar a una velocidad de 4 a 6 kilómetros por hora. Pero cualquier actividad física puede valer, desde correr, nadar o jugar a tenis, hasta ir en bicicleta y hacer las labores de casa.

Cuando hacemos deporte, se ponen en marcha dos órganos importantes del cuerpo: el corazón y los pulmones. Mientras que el primero bombea el oxígeno hasta los músculos que se están moviendo,  los pulmones llevan oxígeno al organismo para proporcionarle energía y eliminar el dióxido de carbono (el gas que desechamos).

De esta manera, cuanto más intensa es la actividad, más oxigeno consumiremos y más dióxido expulsaremos. Al hacer deporte la respiración aumenta de 15 veces por minuto (12 litros de aire), cuando se está en reposo, hasta unas 40-60 veces por minuto (100 litros de aire). Con todo y eso, aunque uno pueda sentir que se queda sin aliento no es una situación peligrosa. Se ha demostrado que las personas con enfermedades pulmonares crónicas experimentan mejoría en los síntomas mediante el ejercicio regular.

Entrenamiento para hacer en casa

Te proponemos una rutina de 4 ejercicios sencillos para que puedas activar tu cuerpo en cualquier lugar y en días alternos, a ser posible.

  1. Respira con los labios fruncidos: coge el máximo de aire por la nariz, de forma lenta y profunda, inflando el abdomen y después expúlsalo por la boca de forma suave, como si soplaras. Respira con los labios fruncidos:
  2. Expansión costal: sentado sobre una silla, levanta los brazos hasta la horizontal respirando por la nariz y luego, baja los brazos expulsando el aire por la boca. Expansión costal
  3. Flexión de brazos: en la misma posición que en el ejercicio anterior, eleva los brazos por delante del tronco, hasta el máximo que puedas por encima de la cabeza y mantenlos así durante 3 segundos antes de bajarlos. Flexión de brazos
  4. Abducción de brazos: abre los brazos hasta la altura de los hombros, aguántalos en posición horizontal de 3 a 5 segundos y bájalos. Abducción de brazos

Todos estos ejercicios se tienen que realizar de forma suave y progresiva. Si podemos, tenemos que realizar cada uno en 2 tandas, es decir, primero hacerlo 5 veces, descansar un minuto y repetirlo otras 5 veces. Además, estas rutinas pueden practicarse con pesas de 1 o 2 kg, siempre y cuando no suponga una dificultad respiratoria.

Si tienes miedo de quedarte sin aire al practicar deporte, lo ideal es que consultes con tu médico o fisioterapeuta, para asegurarte de que el ejercicio es seguro y está en consonancia con tu capacidad.

¡Cuanto más ejercicio haga, más será capaz de hacer!

5 Técnicas de yoga para descansar mejor

Te contamos las posiciones más propicias para dormir profundamente de forma natural.

El yoga es una práctica, física, mental y espiritual con millones de seguidores en todo el mundo y su popularidad no para de crecer. Son muchos los estudios que han demostrado los beneficios de esta técnica para el bienestar integral de la persona e, incluso, la Organización de las Naciones Unidas la recomienda para la salud óptima de la población general.

A pesar de que nació en India hace miles de años, hoy día sigue estando en boga y se practica de formas muy distintas y variadas en muchas partes del planeta. “Yoga”, que en sanscrito significa “unión”, simboliza la conexión entre cuerpo, mente y alma. Esta disciplina de relajación busca, precisamente, un beneficio holístico (que englobe la totalidad de la persona) mediante la concentración, la meditación y las asanas (posturas).

Gracias a los ejercicios de relajación y meditación, el yoga activa el sistema parasimpático y libera serotonina, melatonina y las ondas cerebrales alfa, favoreciendo, así, un descanso profundo y reconfortante.

5 Asanas para un sueño reparador

Con estas sencillas técnicas de yoga conseguirás gran calma mental en poco minutos y te ayudará a vencer el insomnio.

  1. Dedos sobre la frente

Siéntate en el extremo de la cama, respira profundamente por la nariz y cierra los ojos. Luego, lleva ambas manos a la frente y sitúa la yema de los dedos sobre las dos pequeñas protuberancias. Este movimiento despeja el nerviosismo y la tensión acumulada del día. Dedos sobre la frente

  1. Respiración lunar

Tapona con el dedo anular de la mano derecha la fosa nasal del mismo lado e inhala y exhala profunda y pausadamente durante unos minutos por la fosa izquierda. Este gesto relaja los músculos, favorece la inactividad física y potencia el recogimiento interior. Respiración lunar

  1. Visualización

Durante todo el día tenemos que estar atentos y pendientes de nuestro entorno, por lo que nuestro chakra de la frente (el tercer ojo) está totalmente activado. A la noche, la energía disminuye y la atención baja a la zona del cuello. Si imaginas una esfera dorada a la altura de la garganta, conseguirás una sensación armoniosa de paz y tranquilidad. Visualización

  1. Figura de manos

Las posición de las manos, llamada mudra, tienen una importancia relevante dentro del yoga. Mientras estás haciendo la visualización anterior, coloca ambas manos de la siguiente manera: los pulgares tocan la punta de los dedos anular y meñique, que representan los elementos del agua y la tierra (el aspecto Yin, que corresponde a la quietud máxima). A la mañana siguiente, podemos hacer el mudra Yan para desperezarnos y energizarnos: los dedos índice y anular se juntan al pulgar.

  1. Savasana

La postura del cadáver o Savasana, que consiste en tumbarse boca arriba y relajar todos los músculos, reduce al mínimo la actividad mental y fomenta el sueño. Métete en la cama y, tendido sobre la espalda, abre un poco las piernas, los brazos (a unos 45º del cuerpo) y las manos (sin forzar). Concéntrate en la respiración, en cómo entra y sale el aire del cuerpo, tratando que la exhalación dure el doble de segundos que la inspiración. Savasana

Con estas posiciones, ya conoces algunas técnicas que te ayudarán a descansar mejor. No obstante, el yoga es mucho más amplio y rico, posee un abanico inmenso de posibilidades y busca un triple objetivo: flexibilizar el cuerpo, relajar la mente y enriquecer la parte emocional.

Es una práctica suave, pausada y apta para cualquier persona, independientemente de la edad y condición física, adaptándose al estilo de vida de cada uno.