Dormir bien para respirar mejor: el sueño como pilar olvidado de la salud pulmonar

Mientras dormimos, el cuerpo regula la respiración, controla la inflamación, repara tejidos y ajusta el sistema inmunológico

Dormir suele verse como un simple descanso, pero desde el punto de vista médico es un proceso activo y fundamental para la salud pulmonar y de todo el organismo. Mientras dormimos, el cuerpo regula la respiración, controla la inflamación, repara tejidos y ajusta el sistema inmunológico. Cuando el sueño es insuficiente o de mala calidad, estos procesos se alteran y la respiración se resiente.

¿Qué ocurre en el cuerpo mientras dormimos?

Durante el sueño, especialmente en las fases profundas, el sistema respiratorio cambia su forma de funcionar: la respiración se vuelve más lenta y regular, los músculos se relajan y el cerebro ajusta el control de la ventilación. Todo esto es normal y necesario. Sin embargo, para que estos cambios sean beneficiosos, el sueño debe ser continuo y reparador.

La evidencia científica muestra que la fragmentación del sueño y la privación crónica se asocian con un aumento de marcadores inflamatorios como la interleucina 6 (IL-6), el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α) y la proteína C reactiva (PCR). Estas sustancias están directamente relacionadas con un peor control de enfermedades respiratorias como el asma y la EPOC.

Dormir mal empeora la inflamación pulmonar

Los pulmones están expuestos de forma constante a virus, bacterias, contaminantes y alérgenos. Durante el sueño, el organismo aprovecha para regular la inflamación y reparar el tejido pulmonar. Cuando este proceso se interrumpe, la inflamación se mantiene activa.

Estudios publicados, han demostrado que las personas que duermen menos de 6 horas o presentan sueño fragmentado tienen mayor hiperreactividad bronquial, peor control del asma, más exacerbaciones respiratorias y una recuperación más lenta tras infecciones respiratorias.

Apnea del sueño: cuando dormir deja de ser reparador

La Apnea Obstructiva del Sueño (AOS) es uno de los trastornos del sueño con mayor impacto en la salud respiratoria. Se caracteriza por colapsos repetidos de la vía aérea durante la noche, que provocan bajadas de oxígeno y microdespertares continuos.

Según la American Academy of Sleep Medicine (AASM), la AOS no tratada produce hipoxia intermitente, estrés oxidativo y una activación persistente del sistema nervioso simpático. Este fenómeno aumenta la inflamación y empeora el control de enfermedades respiratorias crónicas como el asma y la EPOC.

Dormir, respirar y proteger el corazón

La European Respiratory Society (ERS) y las guías GOLD reconocen que los trastornos del sueño influyen negativamente en la evolución de las enfermedades respiratorias. Dormir mal se asocia con mayor riesgo de hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular, especialmente cuando existe hipoxia nocturna.

Dormir bien también es tratamiento

Mejorar la calidad del sueño es una intervención terapéutica clave. Incluye medidas de higiene del sueño, inmunonutrición, ejercicio físico, así como tratamiento específico de la apnea del sueño con CPAP, que ha demostrado mejorar la oxigenación, reducir la inflamación y disminuir el riesgo cardiovascular, y abordajes personalizados según cada paciente. Los pacientes que duermen mejor presentan menos exacerbaciones respiratorias, mejor respuesta a los tratamientos y mayor calidad de vida.

En definitiva, el sueño es un pilar olvidado de la salud pulmonar. No es un lujo ni una pérdida de tiempo, sino un proceso biológico esencial. Dormir bien ayuda a respirar mejor, reduce la inflamación y protege el corazón. En salud pulmonar, el sueño no es un complemento del tratamiento: es parte del tratamiento.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Sueño, microbiota intestinal y metabolismo: tres piezas del puzle de la diabetes

En diabetes no solo influye lo que comes. El sueño, tu microbiota y tu metabolismo tienen un papel clave

La diabetes tipo 2 (T2DM) es una epidemia global que no sólo depende del azúcar que ingieres, sino de cómo funciona tu metabolismo, cómo duermes y qué ocurre dentro de tu intestino. En este 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, exploramos cómo el sueño, la microbiota intestinal y el metabolismo están interconectados.

¿Cuál es la relación entre microbiota y metabolismo?

Investigaciones recientes han mostrado que las personas con diabetes tipo 2 presentan diferencias en la composición de su microbiota intestinal: por ejemplo, menor abundancia de bacterias que producen ácidos grasos beneficiosos (butirato) y cambios en Firmicutes/Bacteroidetes.

Estas alteraciones parecen afectar la función de la insulina, la inflamación de bajo grado y el metabolismo energético.

¿Y el sueño dónde entra?

El sueño insuficiente o de mala calidad:

  • Se asocia a mayor resistencia a la insulina, alteraciones del metabolismo glucídico y mayor riesgo de diabetes.
  • Estudios muy recientes vinculan el sueño y la microbiota del intestino: un artículo de 2024 señala que la alteración de la calidad del sueño se relaciona con cambios en la microbiota intestinal.
  • Otro análisis muestra que combinar una alimentación favorable para la microbiota con buen sueño se asocia a menor riesgo de mortalidad en diabéticos o prediabéticos.
¿Qué podemos hacer desde la práctica clínica o como paciente?
  1. Evaluar calidad y cantidad de sueño: procurar 7-9 h de sueño por noche, evitar fragmentaciones, valorar si hay Apnea Obstructiva del sueño que pueda estar afectando el metabolismo.
  2. Optimizar la microbiota a través de la alimentación: alimentación rica en fibra, diversidad vegetal, consumo moderado de alimentos ultraprocesados. Esto favorece las bacterias que producen metabolitos antiinflamatorios.
  3. Movimiento físico: el ejercicio mejora la sensibilidad a la insulina, modula la microbiota y favorece el sueño.
  4. Entrenamiento del ritmo circadiano: mantener horarios regulares de comida, sueño y actividad física ayuda a sincronizar metabolismo, microbiota y descanso.

La diabetes no es sólo “azúcar alto”. Es un sistema complejo donde el intestino, el sueño y el metabolismo conversan. En este 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, abre la puerta a una estrategia integral y mejora tu sueño, cuida tu microbiota intestinal y actúa sobre el metabolismo.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Sueño, verano y microbiota: restaurar el ritmo circadiano como clave de salud

Las altas temperaturas, los días más largos, las cenas tardías y el cambio de rutinas vacacionales pueden alterar tu reloj biológico

¿Te ha pasado que en verano duermes peor, te despiertas más cansado o cambias tu horario habitual? Esto no es casualidad. Las altas temperaturas, los días más largos, las cenas tardías y el cambio de rutinas vacacionales durante el verano pueden alterar tu reloj biológico, lo que se conoce como ritmo circadiano.

Desde la PNIe entendemos que el sueño reparador es una pieza clave para la salud física, emocional e inmunológica. Lo que quizás no sabías es que tu microbiota intestinal también tiene un “reloj interno” que sigue tu ritmo diario, y que dormir mal puede desequilibrarla.

¿Qué es el ritmo circadiano y por qué es importante?

El ritmo circadiano es un sistema de relojes biológicos que regula funciones como la secreción hormonal, la temperatura corporal, la digestión, la reparación celular y el sueño. Está coordinado por el núcleo supraquiasmático del cerebro, pero todas las células del cuerpo, incluidas las bacterias intestinales, también lo siguen.

Por la noche, tu intestino reduce su motilidad, cambia el tipo de bacterias activas y se enfoca en funciones de reparación y regeneración. Si duermes mal o a deshora, este proceso se altera, aumentando el riesgo de:

  • Disbiosis intestinal
  • Hiperpermeabilidad intestinal
  • Desequilibrio del cortisol
  • Mayor inflamación de bajo grado
  • Trastornos del estado de ánimo y ansiedad
  • Hambre emocional y antojos nocturnos
Consecuencias típicas de dormir mal en verano:
  • Sensación de hambre a deshora, especialmente por azúcares o alimentos ultraprocesados.
  • Fatiga matutina, irritabilidad y falta de concentración.
  • Empeoramiento de síntomas digestivos como gases o hinchazón.
  • Alteraciones hormonales: cortisol elevado, melatonina reducida, insulina desregulada.
  • Aumento del riesgo de infecciones y afectación de la respuesta inmunológica “bajada de defensas”.
Claves para mejorar tu sueño veraniego desde la PNIe:

1. Cenas tempranas y ligeras

  • Evita cenar tarde. Lo ideal es comer al menos 2-3 horas antes de acostarte.
  • Incluye alimentos ricos en triptófano (precursor de la serotonina y por tanto de la  melatonina): pavo, plátano, arroz integral, semillas de calabaza, etc.

2. Higiene del sueño

  • Apaga pantallas al menos, 1 hora antes de dormir. La luz azul inhibe la producción de melatonina.
  • Usa luces cálidas o tenues por la noche.
  • Mantén el dormitorio fresco, oscuro y silencioso.

3. Infusiones prebióticas y relajantes

  • Toma por la noche infusiones como manzanilla, lavanda, pasiflora, rooibos o una mezcla digestiva y relajante.
  • Si hay malestar digestivo, añade hinojo o melisa.

4. Melatonina natural

  • Asegúrate de exponerte a la luz solar de la mañana, idealmente antes de las 10:00 a.m.
  • Por la noche, evita luces intensas y mantén el entorno oscuro para que tu cerebro y tu intestino produzcan melatonina de forma natural.

5. Cuidar el intestino durante el día

  • Una microbiota sana favorece un mejor sueño gracias a la producción de GABA y serotonina, neurotransmisores implicados en la relajación.
  • Incluye alimentos fermentados y fibras prebiótica a diario.

Dormir bien en verano no es un lujo, es una necesidad biológica. Tu intestino y tu cerebro se sincronizan cada noche para reparar, restaurar y proteger tu cuerpo. No dejes que el verano rompa esa armonía de tu ritmo circadiano. Con pequeños ajustes en tu alimentación, luz, rutinas y entorno, puedes transformar tus noches en una medicina poderosa. Porque al final, tu descanso también alimenta tu salud.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Consejos para mejorar la calidad del sueño en verano

Ventilar la habitación o mantener una rutina durante el día beneficia el descanso y ayuda a mejorar la calidad del sueño

Con la llegada del verano, no solo cambian las temperaturas, también lo hace la calidad de nuestro sueño. Las noches calurosas, la mayor exposición a la luz y los cambios de rutina pueden alterar el descanso. Por esta razón es esencial tener en el radar estos consejos eficaces para que mejore tu descanso durante la época estival.

Temperatura ideal en el dormitorio

Lo más recomendable es mantener una temperatura estable en el dormitorio. Para ello:

  • Ventila la habitación durante la noche o a primera hora de la mañana.
  • Coloca un paño húmedo cerca de la cama o delante del ventilador para refrescar el ambiente.
    • Usa ventiladores para mover el aire.

Ropa cómoda y buen uso de las tecnologías

  • Opta por ropa de dormir ligera y de algodón, que ayuda al cuerpo a regular la temperatura.
  • Evita la luz intensa por la noche, especialmente la de móviles, ordenadores o televisores.
  • Estimula la melatonina durante el día, la hormona que regula el sueño,

Establece horarios regulares

  • Mantén una rutina de sueño constante, incluso en vacaciones: acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, con una flexibilidad razonable.
  • Esto favorece un reloj biológico estable, clave para un descanso de calidad.
  • Cuida la alimentación: evita cenas copiosas, la cafeína a partir de media tarde y, por la noche, haz una ingesta de líquidos controlada.

Crea una rutina relajante antes de dormir

  • Dedica tiempo a actividades tranquilas: leer, escuchar música suave, o haz respiraciones profundas o meditación.
  • Evita usar la cama para trabajar o ver series. Tu cerebro debe asociarla exclusivamente con el descanso.

Mantener una correcta higiene del sueño no es misión imposible en verano, pero sí es clave prestar atención a las necesidades de nuestro descanso para conseguir marcar unos buenos hábitos. Adaptar el entorno, mantener rutinas y cuidar los hábitos diarios puede marcar una gran diferencia. Tu cuerpo, tu mente y tu estado de ánimo lo agradecerán. Y recuerda: descansar bien no solo te hace sentir mejor, también mejora tu salud física y emocional.

Estrategias Nutricionales basadas en PNIE para mejorar la calidad del sueño

La nutrición desempeña un papel clave en la regulación del sueño

La PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIE) estudia la interrelación entre los sistemas nervioso, inmunológico, endocrino y metabólico. En este contexto, la nutrición desempeña un papel clave en la regulación del sueño. La alimentación no solo influye en la producción de neurotransmisores y hormonas del sueño, sino que también regula la inflamación sistémica, la microbiota intestinal y el metabolismo energético, todos factores esenciales para un descanso reparador. Estas son las estrategias nutricionales para mejorara calidad del sueño.

NUTRIENTES CLAVES PARA EL SUEÑO
  1. Triptófano: Aminoácido esencial precursor de la serotonina y la melatonina, ambas fundamentales para regular el ciclo de sueño-vigilia. Se encuentra en alimentos como pavo, plátanos, huevos, frutos secos y lácteos.
  2. Magnesio: Mineral con propiedades relajantes que mejora la calidad del sueño al reducir el estrés y favorecer la producción de GABA. Se encuentra en semillas de calabaza, almendras, espinacas y cacao puro.
  3. Omega-3: Ácidos grasos esenciales con efecto antiinflamatorio y neuroprotector, fundamentales para la regulación de la neurotransmisión y la modulación del estrés oxidativo. Fuentes: sardinas, caballa,  salmón, y nueces.
  4. Vitamina D: Su deficiencia se ha asociado con trastornos del sueño y mayor riesgo de insomnio. Fuentes: pescado azul, hongos,  y sobre todo la exposición solar.
  5. Melatonina: Principal hormona reguladora del sueño, favorecida tras la ingesta de  alimentos como cerezas, uvas, tomates y frutos secos.
  6. Antioxidantes y polifenoles: Presentes en frutas y verduras, ayudan a reducir la inflamación y el estrés oxidativo, promoviendo un mejor descanso nocturno.
ALIMENTACIÓN RECOMENDADA

Para optimizar la calidad del sueño, es fundamental seguir una alimentación equilibrada con un enfoque antiinflamatorio y regulador del sistema nervioso. Se recomienda:

  1. Cena ligera y equilibrada: Incorporar proteínas magras (pollo, pavo, pescado, etc.), vegetales ricos en fibra y grasas saludables (aguacate, aceite de oliva, frutos secos). Evitar comidas copiosas y ultraprocesados que puedan alterar la digestión y el descanso.
  2. Incluir infusiones relajantes: Valeriana, manzanilla, lavanda o pasiflora pueden favorecer la relajación y conciliación del sueño.
  3. Evitar estimulantes: Reducir el consumo de cafeína, teína, alcohol y comidas ricas en azúcares refinados, especialmente en horas de la tarde y la noche.
  4. Regular los horarios de alimentación: Mantener horarios de comidas regulares y evitar el consumo de alimentos justo antes de dormir para optimizar la producción de melatonina.
  5. Consumir prebióticos y probióticos: Alimentos fermentados como kéfir, yogur natural, chucrut y kombucha ayudan a equilibrar la microbiota intestinal, favoreciendo la producción de neurotransmisores clave para el sueño. Así como prebióticos como ajo, cebolla, puerro, plátano, etc.

La combinación de una alimentación adecuada con buenos hábitos de sueño, exposición solar y manejo del estrés puede marcar una diferencia significativa en la calidad del descanso y en la salud general. Adoptar estrategias nutricionales basadas en la PNIE permite no solo mejorar el sueño, sino también optimizar la salud metabólica, inmunológica y emocional.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Microbiota y Trastornos del Sueño: El Papel del Eje Intestino-Cerebro en el insomnio

Estudios recientes han demostrado que la microbiota intestinal desempeña un papel crucial en la calidad del sueño

El sueño es un proceso biológico fundamental para la salud integral, y su regulación involucra una compleja interacción entre los sistemas nervioso, inmunológico y metabólico. Estudios recientes han demostrado que la microbiota intestinal desempeña un papel crucial en la calidad del sueño mediante la modulación del eje intestino-cerebro, abriendo nuevas perspectivas terapéuticas para el tratamiento del insomnio y otros trastornos del sueño desde el enfoque de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIE).

Microbiota y regulación del sueño

La microbiota intestinal, compuesta por billones de microorganismos, participa en la producción de neurotransmisores clave como la serotonina y el GABA, ambos esenciales para la inducción y mantenimiento del sueño. Además, la microbiota regula la inflamación sistémica, un factor que puede alterar la arquitectura del sueño y favorecer el insomnio. La serotonina intestinal, aunque no atraviesa la barrera hematoencefálica, influye indirectamente en la producción cerebral de este neurotransmisor. A través del nervio vago y de la modulación de la inflamación, la microbiota puede influir en la calidad del sueño, el estado de ánimo y la respuesta al estrés.

Factores que afectan la microbiota y el sueño

  • Alimentación pobre en fibra y rica en azúcares: Reduce la diversidad microbiana y altera la producción de metabolitos neuroactivos.
  • Estrés crónico: Disminuye la cantidad de bacterias beneficiosas y aumenta la permeabilidad intestinal, favoreciendo la inflamación.
  • Alteraciones del ritmo circadiano: Como el trabajo nocturno o la exposición a luz azul antes de dormir, que afectan la producción de melatonina y modifican la composición de la microbiota.
  • Uso de antibióticos: Aunque necesarios en ciertos casos, pueden alterar drásticamente la microbiota intestinal, afectando indirectamente la calidad del sueño.
  • Deficiencias nutricionales: La falta de nutrientes esenciales como el magnesio, los ácidos grasos omega-3 y la vitamina D puede afectar la función de la microbiota y la regulación del sueño.

Estrategias para mejorar la microbiota y el sueño

1. Consumir alimentos ricos en prebióticos y probióticos: Alimentos como el ajo, la cebolla, el puerro, el plátano y la alcachofa son ricos en prebióticos, mientras que fermentados como kéfir, yogur natural, kombucha y chucrut aportan probióticos beneficiosos.

2. Reducir el consumo de cafeína y alcohol en horas nocturnas: Estas sustancias pueden alterar el ciclo de sueño y la composición de la microbiota.

3. Mantener un horario regular de sueño: La consistencia en los horarios de acostarse y levantarse ayuda a sincronizar los ritmos circadianos.

4. Realizar ejercicio físico regularmente: La actividad física diaria, como caminar, correr o andar en bicicleta, puede mejorar la salud general y la calidad del sueño.

5. Evitar el consumo excesivo de azúcares: Una alimentación rica en azúcares puede perjudicar la salud de la microbiota intestinal.

6. Incluir fuentes de magnesio, omega-3 y vitamina D: Alimentos como las semillas de calabaza, almendras, espinacas, sardinas, salmón y la exposición solar adecuada son fundamentales.

Conclusión

El abordaje de estos trastornos desde una perspectiva integrativa que considere la microbiota intestinal y el eje intestino-cerebro puede ofrecer soluciones más completas y efectivas. La implementación de estrategias nutricionales basadas en la PsicoNeuroInmunoEndocrinología no solo mejora la calidad del sueño, sino que también promueve la salud general.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Desafiando al insomnio: estrategias para recuperar un sueño reparador

Exploramos la intrigante relación entre la microbiota intestinal y el sueño

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

¿Sabías que tu sueño pueden estar vinculado a un universo microscópico dentro de ti? La intrigante relación entre la microbiota intestinal y el sueño ha dejado a la ciencia boquiabierta. En este artículo, exploramos cómo estos pequeños habitantes de tu intestino desempeñan un papel esencial en la regulación del sueño.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTA CONEXIÓN

La respuesta podría estar en el equilibrio de la microbiota. La microbiota intestinal, compuesta por trillones de microorganismos, juega un papel crucial en la salud general, incluyendo la calidad del sueño. Estos microorganismos influyen en la producción de neurotransmisores como la serotonina y hormona como la melatonina, que regulan el ciclo del sueño y la vigilia.

OPTIMIZA TU SUEÑO NUTRIENDO TU MICROBIOTA

La salud de tu microbiota intestinal puede influir significativamente en la calidad de tu sueño.

Aquí hay algunos consejos para alimentar y cuidar tus microorganismos y mejorar tus noches de descanso:

1. Fibra, amiga de la microbiota

Incluye alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras, almidón resistente, legumbres, etc. La fibra actúa como alimento para las bacterias beneficiosas en tu intestino, promoviendo un equilibrio saludable.

2. Alimentos fermentados

Incorpora alimentos fermentados como yogur, kéfir, chucrut, kimchi y Kombucha, etc. Estos contienen bacterias beneficiosas que pueden mejorar la diversidad y salud de tu microbiota.

3. Prebióticos

Consume alimentos ricos en prebióticos, como ajo, cebolla, plátanos verdes, alcachofas. Etc. Estos compuestos alimentan directamente a las bacterias beneficiosas, fomentando su crecimiento.

4. Evita azúcares y productos procesados

Evita el consumo de productos con azúcares añadidos  y procesados, ya que alteran el equilibrio de la microbiota. Opta por opciones frescas y naturales.

5. Infusiones de hierbas relajantes

Toma infusiones de hierbas como manzanilla, hierba Luisa y valeriana antes de dormir. Además de ser relajantes, algunas hierbas tienen propiedades que pueden beneficiar la microbiota.

6. Horarios regulares de comida

Establece horarios regulares para tus comidas. Esto ayuda a mantener un ritmo circadiano saludable, lo que puede impactar positivamente en tu sueño.

7. Limita la cafeína y el alcohol

Reduce el consumo de cafeína y alcohol, especialmente en las horas previas al sueño. Estas sustancias pueden interferir con la calidad del descanso y afectar la microbiota.

8-Exposción a la luz solar al amanecer y al atardecer.

LA CIENCIA DETRÁS DE LA MICROBIOTA Y EL SUEÑO

La importancia de la Serotonina

La microbiota intestinal es responsable de la producción de hasta el 90% de la serotonina, un neurotransmisor asociado con la felicidad y el bienestar, y precursor de la melatonina, la hormona que controla el ciclo de sueño y vigilia. Además, generan GABA, una sustancia que tiene un efecto relajante al inhibir el estrés.

Comunicación entre el Intestino y el Cerebro

En el lenguaje que permite a la microbiota comunicarse con el intestino y el cerebro, la serotonina es una pieza clave. Diferentes estudios han demostrado que las personas que sufren de insomnio y depresión a menudo no tienen el equilibrio adecuado en su microbiota intestinal, o sus microorganismos no se encuentran equilibrados correctamente.

Estrategias para mejorar el Sueño

Es interesante observar la mejoría clara en los pacientes cuando se aborda el trastorno del sueño desde la perspectiva de la microbiota. Al tratar la causa subyacente del desequilibrio microbiano, muchos pacientes experimentan una mejora significativa en la calidad del sueño y en su salud general.

En conclusión, al optimizar tu microbiota intestinal a través de una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable, puedes mejorar significativamente la calidad de tu sueño y tu bienestar general. Recuerda que cada cuerpo es único y es importante escuchar a tu propio organismo para encontrar las mejores estrategias que funcionen para ti de la mano de tu médico.

Cuida lo que cenas: Estos alimentos te ayudarán a conseguir un sueño profundo

Consume estos alimentos a partir de la tarde o durante la noche, intenta cenar temprano y evita las bebidas excitantes

Dormir no es solo un placer, sino una necesidad vital. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS)señala que los trastornos de sueño pueden suponer un riesgo de accidentes diarios y causar desequilibrios en el rendimiento de las personas. Solamente por esto, vale el esfuerzo  intentar que nuestro descanso sea óptimo.

Ahora bien, el reposo está condicionado por el estilo de vida que llevamos, el ejercicio que hacemos regularmente y la alimentación que seguimos. Es decir, lo que nos movamos y lo que comamos hoy influirá notablemente en la cantidad y la calidad del sueño de esta noche.

Según el Instituto del Sueño, quienes padecen de insomnio tienden a experimentar un aumento de las hormonas que favorecen la ingesta de alimentos, especialmente si se trata de aquellos ricos en azúcares, carbohidratos complejos y grasas.

Además, esta alteración en los horarios del sueño hace que sintamos más apetito, lo cual puede provocar una disminución en la sensibilidad a la insulina y así disminuir la tolerancia a la glucosa, de esta manera se altera el perfil de lípidos en el organismo. Y es que, mientras dormimos se activa la hormona hipofisaria del crecimiento que, también actúa en el proceso metabólico de hidratos de carbono y proteínas.

La melatonina (hormona) y la serotonina (neurotransmisor) son sustancias que participan también activamente en el ciclo para la regulación del ritmo vigilia-sueño.

Hay alimentos que por contener entre sus componentes triptófano, así como calcio, magnesio y vitaminas del grupo B, favorecen el aumento de ambas y ayudan a la relajación de nuestro cuerpo y mente.

Aquí te dejamos algunos alimentos donde encontrar estas sustancias:

  • Plátano

Posee gran cantidad de potasio y magnesio, minerales esenciales que sirven como relajantes musculares y nerviosos. También contiene triptófano. Además, al ser rico en hidratos de carbono y fibra nos aporta sensación de saciedad.

  • Cebolla

Esta planta, especialmente si es roja o chalota, posee quercetina, una sustancia con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y sedantes que favorecen la calma y la quietud.  Igualmente, nuestro sistema nervioso se beneficia de su fósforo y azufre, por eso se recomienda en personas con agotamiento nervioso e insomnio.

  • Cereales integrales

Su aporte en vitaminas del grupo B participa en la conversión del triptófano en melatonina, nuestro somnífero orgánico.

  • Cerezas

Esta fruta ayuda a regular los ciclos de sueño y vigilia por su alto contenido en melatonina.

  • Soja

Esta leguminosa tiene abundante triptófano. Podemos tomarla en brotes, así como en forma de leche de soja, tofu o miso (fermentada).

  • Pescado blanco

Los nutricionistas aconsejan ingerir cenas ligeras y no pesadas como una ración de pescado, ya que facilita la digestión y permite que descansemos mejor. Para estos casos es preferible optar por el pescado blanco (bacalao, dorada, merluza, lubina) puesto que contiene menos grasas que el azul.

  • Leche

Beber un vaso de leche tibia 15 minutos antes de irnos a la cama es un remedio casero, tradicional y eficaz para relajarnos. Esto se debe a que es un alimento con altas dosis de triptófano, que se encargará de sintetizar la melatonina, implicada a su vez en la inducción al sueño.

Consume estos alimentos a partir de la tarde o noche, intenta cenar temprano, al menos dos horas antes de ir a cama,  y evita las bebidas excitantes como el café o el té y las comidas grasas o copiosas.

Terrores nocturnos: ¿cómo afectan a los niños?

Se estima que entre el 25-30% de las consultas al pediatra están relacionadas con algún problema ligado al sueño

Los trastornos del sueño son muy frecuentes en niños y adolescentes. De hecho, se estima que entre el 25-30% de las consultas al pediatra están relacionadas con algún problema ligado al sueño.

En niños y adolecentes, los trastornos del sueño difieren de los que aparecen en la edad adulta. Según la Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil, algunos son específicos en la infancia y otros se producen a lo largo del desarrollo.

Dentro de los trastornos del sueño, las parasomnias son muy frecuentes entre los más pequeños. Se definen como comportamientos extraños producidos en relación al sueño, ya sea antes, durante o al final del mismo.

LAS PARASOMNIAS MÁS IMPORTANTES DURANTE LA INFANCIA

En el grupo de las parasomnias, los terrores nocturnos son algunos de los trastornos del sueño más frecuentes. Se trata, tal y como explica la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, de una conducta alucinatoria nocturna que aparece en el primer ciclo del sueño.

Durante los episodios, que apenas duran unos minutos, el niño comienza a gritar y a llorar y su expresión refleja miedo o agitación. Aunque mantiene los ojos abiertos y la mirada fija, no ve ni oye a la persona que está con él.

La Asociación Española de Psiquiatría Infanto-Juvenil explica que estos episodios suelen aparecer entre los 3 y 6 años, no obstante, pueden darse a lo largo de toda la infancia. Su prevalencia se sitúa en el 1-6% y son más comunes en niños.

 CAUSAS Y FORMAS DE ACTUACIÓN

Los terrores nocturnos pueden estar causados por estrés, horarios de sueño irregulares, fiebre o enfermedad y por la toma de algunos medicamentos. Asimismo, en Clínica Mayo detallan que también pueden darse por otras afecciones como el síndrome de las piernas inquitas, la apnea obstructiva del sueño o algunos trastornos del estado de ánimo.

En cuanto a las formas de actuación, se recomienda a los padres no interactuar con el niño cuando esté sufriendo un episodio, ya que puede provocar más agitación en él. Lo aconsejable es mantenerse a su lado en silencio y no despertarle.