Después del verano: ¿cómo resetear tu intestino, tu ánimo y tu sistema inmune desde la microbiota?

El intestino no solo digiere alimentos, sino que regula la inmunidad, la inflamación, el estado anímico y hasta la claridad mental

Tras semanas de comidas fuera de casa, más alcohol de lo habitual, postres, harinas, cambios de horarios y descanso irregular, es normal sentir que el cuerpo necesita un respiro. Septiembre puede ser el mes ideal para hacer un “reset” digestivo, emocional e inmunológico. Y el punto de partida no está en una alimentación restrictiva, sino en restaurar el equilibrio de tu microbiota intestinal.

Desde la mirada integrativa de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe), entendemos que el intestino no solo digiere alimentos, sino que regula la inmunidad, la inflamación, el estado anímico y hasta la claridad mental. Por eso, este “reset” intestinal va más allá del cuerpo: es también una oportunidad de bienestar completo.

¿Por qué el verano altera tanto la microbiota?

Estudios han mostrado que la alimentación altas en azúcares simples, grasas no saludables, alcohol y aditivos disminuyen la diversidad bacteriana intestinal y favorecen un entorno proinflamatorio.

Algunos mecanismos implicados son:

  • Aumento de bacterias patobiontes “oportunistas” (Clostridium, Proteobacterias)
  • Reducción de bacterias “buenas” productoras de butirato, un ácido graso esencial para la salud intestinal
  • Mayor permeabilidad intestinal (“intestino permeable”)
  • Activación del eje intestino-cerebro con más ansiedad y alteraciones del ánimo
¿Cómo saber si necesitas un “reset” digestivo?
  • ¿Tienes más gases o hinchazón de lo habitual?
  • ¿Tu digestión es más lenta?
  • ¿Has notado cansancio o “neblina mental”?
  • ¿Te cuesta volver a concentrarte o dormir bien?
  • ¿Tienes más antojos o cambios en el apetito?

Si respondiste sí a 2 o más de estas preguntas, tu microbiota podría estar pidiendo ayuda.

Claves para un reset intestinal suave y eficaz
  1. Alimentos que nutren tu microbiota
    • Empieza el día con protiena de calidad y grasas saludables.
    • Consume vegetales de temporada y de cercanía: calabaza, zanahoria, hinojo, manzana o pera cocida.
    • Consume alimentos fermentados, naturales, sin pasteurizar (chucrut, kéfir, yogurt, kombucha, etc).
  2. Evita durante 10-15 días:
    • Azúcares añadidos, alcohol, ultraprocesados, fritos.
    • Harinas blancas y snacks con aditivos (glutamato, colorantes).
  3. Suplementos útiles. Consulta con tu médico.
  4. Apoyo emocional desde el intestino
    • Toma infusiones funcionales: cúrcuma, jengibre, menta, anís estrellado.
    • Haz 15 minutos diarios de respiración abdominal.
    • Escribe un diario de gratitud o realiza afirmaciones positivas por la mañana.

Restaurar el equilibrio de tu microbiota después del verano es posible sin extremos. Tu intestino, tu cerebro y tu sistema inmunológico trabajan en red, y cuidar la microbiota es la mejor inversión en salud. Haz de septiembre un mes de reconexión contigo: alimentación consciente, movimiento suave, descanso profundo y salud desde dentro.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Sueño, verano y microbiota: restaurar el ritmo circadiano como clave de salud

Las altas temperaturas, los días más largos, las cenas tardías y el cambio de rutinas vacacionales pueden alterar tu reloj biológico

¿Te ha pasado que en verano duermes peor, te despiertas más cansado o cambias tu horario habitual? Esto no es casualidad. Las altas temperaturas, los días más largos, las cenas tardías y el cambio de rutinas vacacionales durante el verano pueden alterar tu reloj biológico, lo que se conoce como ritmo circadiano.

Desde la PNIe entendemos que el sueño reparador es una pieza clave para la salud física, emocional e inmunológica. Lo que quizás no sabías es que tu microbiota intestinal también tiene un “reloj interno” que sigue tu ritmo diario, y que dormir mal puede desequilibrarla.

¿Qué es el ritmo circadiano y por qué es importante?

El ritmo circadiano es un sistema de relojes biológicos que regula funciones como la secreción hormonal, la temperatura corporal, la digestión, la reparación celular y el sueño. Está coordinado por el núcleo supraquiasmático del cerebro, pero todas las células del cuerpo, incluidas las bacterias intestinales, también lo siguen.

Por la noche, tu intestino reduce su motilidad, cambia el tipo de bacterias activas y se enfoca en funciones de reparación y regeneración. Si duermes mal o a deshora, este proceso se altera, aumentando el riesgo de:

  • Disbiosis intestinal
  • Hiperpermeabilidad intestinal
  • Desequilibrio del cortisol
  • Mayor inflamación de bajo grado
  • Trastornos del estado de ánimo y ansiedad
  • Hambre emocional y antojos nocturnos
Consecuencias típicas de dormir mal en verano:
  • Sensación de hambre a deshora, especialmente por azúcares o alimentos ultraprocesados.
  • Fatiga matutina, irritabilidad y falta de concentración.
  • Empeoramiento de síntomas digestivos como gases o hinchazón.
  • Alteraciones hormonales: cortisol elevado, melatonina reducida, insulina desregulada.
  • Aumento del riesgo de infecciones y afectación de la respuesta inmunológica “bajada de defensas”.
Claves para mejorar tu sueño veraniego desde la PNIe:

1. Cenas tempranas y ligeras

  • Evita cenar tarde. Lo ideal es comer al menos 2-3 horas antes de acostarte.
  • Incluye alimentos ricos en triptófano (precursor de la serotonina y por tanto de la  melatonina): pavo, plátano, arroz integral, semillas de calabaza, etc.

2. Higiene del sueño

  • Apaga pantallas al menos, 1 hora antes de dormir. La luz azul inhibe la producción de melatonina.
  • Usa luces cálidas o tenues por la noche.
  • Mantén el dormitorio fresco, oscuro y silencioso.

3. Infusiones prebióticas y relajantes

  • Toma por la noche infusiones como manzanilla, lavanda, pasiflora, rooibos o una mezcla digestiva y relajante.
  • Si hay malestar digestivo, añade hinojo o melisa.

4. Melatonina natural

  • Asegúrate de exponerte a la luz solar de la mañana, idealmente antes de las 10:00 a.m.
  • Por la noche, evita luces intensas y mantén el entorno oscuro para que tu cerebro y tu intestino produzcan melatonina de forma natural.

5. Cuidar el intestino durante el día

  • Una microbiota sana favorece un mejor sueño gracias a la producción de GABA y serotonina, neurotransmisores implicados en la relajación.
  • Incluye alimentos fermentados y fibras prebiótica a diario.

Dormir bien en verano no es un lujo, es una necesidad biológica. Tu intestino y tu cerebro se sincronizan cada noche para reparar, restaurar y proteger tu cuerpo. No dejes que el verano rompa esa armonía de tu ritmo circadiano. Con pequeños ajustes en tu alimentación, luz, rutinas y entorno, puedes transformar tus noches en una medicina poderosa. Porque al final, tu descanso también alimenta tu salud.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Consejos para mejorar la calidad del sueño en verano

Ventilar la habitación o mantener una rutina durante el día beneficia el descanso y ayuda a mejorar la calidad del sueño

Con la llegada del verano, no solo cambian las temperaturas, también lo hace la calidad de nuestro sueño. Las noches calurosas, la mayor exposición a la luz y los cambios de rutina pueden alterar el descanso. Por esta razón es esencial tener en el radar estos consejos eficaces para que mejore tu descanso durante la época estival.

Temperatura ideal en el dormitorio

Lo más recomendable es mantener una temperatura estable en el dormitorio. Para ello:

  • Ventila la habitación durante la noche o a primera hora de la mañana.
  • Coloca un paño húmedo cerca de la cama o delante del ventilador para refrescar el ambiente.
    • Usa ventiladores para mover el aire.

Ropa cómoda y buen uso de las tecnologías

  • Opta por ropa de dormir ligera y de algodón, que ayuda al cuerpo a regular la temperatura.
  • Evita la luz intensa por la noche, especialmente la de móviles, ordenadores o televisores.
  • Estimula la melatonina durante el día, la hormona que regula el sueño,

Establece horarios regulares

  • Mantén una rutina de sueño constante, incluso en vacaciones: acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, con una flexibilidad razonable.
  • Esto favorece un reloj biológico estable, clave para un descanso de calidad.
  • Cuida la alimentación: evita cenas copiosas, la cafeína a partir de media tarde y, por la noche, haz una ingesta de líquidos controlada.

Crea una rutina relajante antes de dormir

  • Dedica tiempo a actividades tranquilas: leer, escuchar música suave, o haz respiraciones profundas o meditación.
  • Evita usar la cama para trabajar o ver series. Tu cerebro debe asociarla exclusivamente con el descanso.

Mantener una correcta higiene del sueño no es misión imposible en verano, pero sí es clave prestar atención a las necesidades de nuestro descanso para conseguir marcar unos buenos hábitos. Adaptar el entorno, mantener rutinas y cuidar los hábitos diarios puede marcar una gran diferencia. Tu cuerpo, tu mente y tu estado de ánimo lo agradecerán. Y recuerda: descansar bien no solo te hace sentir mejor, también mejora tu salud física y emocional.

Verano y disbiosis intestinal: ¿cómo evitar que los cambios alimentarios alteren tu salud intestinal?

La ciencia ha demostrado que el sistema digestivo no solo digiere alimentos: es un verdadero centro de regulación inmunitaria, metabólica y emocional

El verano es sinónimo de descanso, diversión y nuevas experiencias. Pero también puede representar un reto para tu salud intestinal. Las vacaciones suelen traer consigo una alimentación más desordenada: comidas fuera de casa, aumento del consumo de alcohol, helados, harinas, ultraprocesados y menos rutina. Aunque parecen inofensivos por ser “momentos puntuales”, estos hábitos comunes en verano pueden alterar en poco tiempo el equilibrio de tu microbiota intestinal, creando la conocida como disbiosis intestinal que genera síntomas digestivos-físicos y emocionales que muchas veces no se relacionan directamente con lo que comes, pero están profundamente conectados.

La ciencia ha demostrado que el sistema digestivo no solo digiere alimentos: es un verdadero centro de regulación inmunitaria, metabólica y emocional. Y la microbiota —el conjunto de bacterias que habita en nuestro intestino— es una pieza clave de este engranaje. Desde la mirada de la PNIe (PsicoNeuroInmunoEndocrinología), cuidar tu microbiota en verano puede ayudarte a prevenir disbiosis intestinal (desequilibrio), inflamación, alteraciones digestivas y hasta trastornos del ánimo.

¿Cómo responde la microbiota a los cambios en la alimentación?

Estudios científicos han demostrado que una sola comida rica en grasas saturadas, azúcares y aditivos puede alterar el perfil microbiano del intestino en cuestión de horas. En personas sanas, se ha observado un cambio en el equilibrio de bacterias beneficiosas, con una reducción de Bacteroidetes (relacionadas con un metabolismo sano) y un aumento de Firmicutes, un patrón asociado a sobrepeso, inflamación y desequilibrios metabólicos.

Además, cuando esta situación se repite durante varios días —como suele ocurrir en verano—, puede favorecer un estado de disbiosis, es decir, un desequilibrio entre bacterias buenas y potencialmente patógenas. Esto genera un entorno intestinal inflamado, con mayor permeabilidad intestinal y activación del sistema inmune.

Síntomas comunes de disbiosis durante el verano:
  • Halitosis (mal aliento persistente)
  • Diarrea o estreñimiento alternantes
  • Hinchazón abdominal, gases y digestiones pesadas
  • Cambios en el apetito, antojos por dulces o harinas
  • Cansancio o somnolencia diurna
  • Trastornos del sueño
  • Ansiedad o irritabilidad

Incluso personas que no suelen tener problemas digestivos pueden experimentar estos síntomas tras varios días de desajustes alimentarios.

Estrategias desde la PNIe para proteger tu salud intestinal

No se trata de vivir el verano con miedo a la comida, sino de hacerlo con conciencia. Aquí te compartimos estrategias científicamente respaldadas que ayudan a cuidar tu microbiota en esta época del año, sin dejar de disfrutar:

1. Planificar indulgencias conscientes

Disfrutar de comidas especiales no es un problema. El desafío aparece cuando estos excesos se convierten en la norma diaria. La estrategia es planificar 2 o 3 comidas libres a la semana, en lugar de comer sin control cada día. Estudios sobre la microbiota muestran que el cuerpo puede adaptarse a cambios puntuales sin consecuencias graves, pero necesita equilibrio la mayor parte del tiempo.

2. Incluir fibra prebiótica naturales en cada comida

Los prebióticos son fibras que nutren a las bacterias buenas. Algunos alimentos ricos en estos compuestos son:

  • Cebolla, ajo, puerro
  • Plátano verde (no maduro)
  • Avena (si no hay intolerancia)
  • Alcachofa, espárragos
  • Semillas de chía y lino activadas, etc.

Consumir estas fibras a diario ayuda a restaurar el equilibrio de la microbiota, incluso en días con alguna indulgencia.

3. Apoyar la digestión con enzimas y butirato

Si hay síntomas digestivos o antecedentes de hiperpermeabilidad intestinal, puedes beneficiarte de:

  • Enzimas digestivas: ayudan a descomponer mejor los alimentos, reduciendo gases e hinchazón.
  • Butirato: es un ácido graso que produce la microbiota intestinal en el colon,  y nutre las células del intestino. Se puede suplementar para fortalecer la barrera intestinal.

Ambos están respaldados por investigaciones clínicas en casos de disbiosis, hiperpermeabilidad y trastornos funcionales digestivos.

4. Regular el eje microbiota-intestino-cerebro (emocional)

El intestino y el cerebro están profundamente conectados. Comer por ansiedad o aburrimiento, común en vacaciones, puede aumentar el estrés intestinal. Practicar técnicas como:

  • Mindfulness antes de comer
  • Respiración coherente (inhalar 4-5 segundos, exhalar 5-6 segundos)
  • Contacto con la naturaleza y descanso digital

Estas prácticas reducen la activación del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal), que se vincula al estrés crónico y la disbiosis.

Por tanto, la salud digestiva no se va de vacaciones. Tu microbiota es sensible a lo que comes, sientes y vives, incluso en verano. Pero eso no significa que tengas que privarte de disfrutar: solo necesitas conocimiento, equilibrio y una actitud consciente.

Incluir alimentos prebióticos, cuidar tus emociones y planificar tus momentos de disfrute sin excesos te permitirá disfrutar del verano sintiéndote ligero, vital y en armonía con tu cuerpo.

Recuerda: un intestino feliz es sinónimo de energía, claridad mental y bienestar inmunológico. Este verano, cuida tu salud desde dentro, evita la disbiosis intestinal.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Asma en verano: cómo evitar una crisis

Cuidar la medicación y mantener hábitos saludables es esencial para controlar el asma durante la época estival

Pasar tiempo al aire libre, disfrutar de la playa o pasear por la naturaleza son algunos de los planes que más se repiten en verano. Sin embargo, las altas temperaturas, la contaminación o ciertos alérgenos pueden suponer un riesgo para la salud. Situaciones asociadas al verano que sufren especialmente las personas con asma, que pueden exponerse a una crisis asmática. Aquí te explicamos por qué y, sobre todo, cómo prevenirlo.

Factores de riesgo en verano
  • Cambios bruscos de temperatura: Pasar del aire acondicionado al calor exterior puede irritar las vías respiratorias.
  • Altas temperaturas: El aire caliente y seco favorece la inflamación bronquial, dificultando la respiración.
  • Contaminación: El ozono troposférico, que se eleva durante los meses cálidos, puede provocar crisis asmáticas.
  • Humo ambiental: Los incendios forestales o el tabaco en espacios abiertos también pueden agravar los síntomas.
El tratamiento, tu mejor aliado

Uno de los errores más frecuentes en verano es interrumpir el tratamiento de mantenimiento. Aunque los síntomas mejoren, es fundamental seguir las pautas médicas.

  • Lleva siempre el inhalador de rescate contigo.
  • Asegúrate de que estás usando bien tu inhalador: una mala técnica puede reducir su eficacia.
  • Mantén la rutina de medicación, aunque estés de vacaciones.
Qué tener en cuenta si viajas

Los viajes o el simple hecho de salir de la rutina pueden llevar a descuidar el tratamiento. Algunas recomendaciones:

  • Planifica las actividades al aire libre evitando las horas de mayor concentración de contaminación.
  • Consulta los niveles de polen en la zona donde estés.
  • Realiza ejercicio en lugares frescos y bien ventilados.
Consejos para disfrutar del verano con seguridad
  • Consulta con tu médico si notas cambios en tus síntomas o si vas a viajar.
  • No interrumpas la medicación, incluso si te sientes bien.
  • Presta atención a las señales de tu cuerpo y actúa ante los primeros síntomas.

En resumen, con una buena planificación y adherencia al tratamiento, el verano no tiene por qué suponer un riesgo para las personas con asma. Escuchar al cuerpo, seguir las recomendaciones de los especialistas y evitar los factores de riesgo conocidos permite disfrutar de esta estación sin sufrir problemas respiratorios.

Microbiota intestinal y calor extremo: ¿cómo proteger tu sistema inmune en verano?

El verano cuenta con factores que constituyen estresores biológicos que pueden alterar la homeostasis del eje microbiota-intestino-cerebro-inmunidad

El verano trae consigo múltiples cambios ambientales y conductuales que afectan profundamente nuestro equilibrio fisiológico: aumento de las temperaturas, mayor exposición solar, variaciones en la alimentación, menor calidad del sueño y modificaciones en los horarios. Estos factores, aunque naturales, constituyen estresores biológicos que pueden alterar la homeostasis del eje microbiota-intestino-cerebro-inmunidad. Desde la mirada de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe), es imprescindible entender cómo variables como el calor interactúan con la microbiota intestinal, clave para la inmunorregulación y la adaptación al medio.

La microbiota intestinal actúa como un regulador dinámico entre el ambiente y nuestro organismo, participando activamente en la digestión, la producción de neurotransmisores, la síntesis de vitaminas, la modulación del sistema inmunológico y el equilibrio del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal). Sin embargo, la exposición a calor extremo y a factores de estilo de vida asociados al verano puede afectar este ecosistema, predisponiendo a la disbiosis o desequilibrio de la microbiota intestinal, inflamación sistémica y desequilibrios emocionales.

La microbiota como moduladora de la adaptación al estrés térmico

El estrés térmico provocado por el calor ambiental ha sido identificado como un factor que compromete la función de barrera intestinal. El aumento de la temperatura, puede dañar las uniones estrechas del epitelio intestinal, promoviendo la hiperpermeabilidad intestinal (“leaky gut”), y facilitando la translocación de endotoxinas (toxinas) como el lipopolisacárido (LPS) hacia la circulación sanguínea.

Esta endotoxemia metabólica activa receptores inmunes como TLR4, lo que desencadena una cascada inflamatoria sistémica, caracterizada por la liberación de citocinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-1β), alterando la regulación del eje HHA y favoreciendo estados de inflamación crónica de bajo grado.

Además, el calor puede provocar estrés oxidativo, alteración del metabolismo energético y disrupción del ritmo circadiano, todo lo cual retroalimenta el círculo vicioso de disbiosis, inflamación e inmunosupresión estival.

Consecuencias clínicas frecuentes en verano asociadas a disbiosis y estrés térmico:

  • Fatiga persistente o astenia veraniega: asociada a inflamación mitocondrial y déficit de absorción de micronutrientes.
  • Dolores musculares y cefaleas: resultado del aumento de mediadores inflamatorios y cambios en la vascularización periférica.
  • Alteración del ritmo circadiano: la luz artificial nocturna y el calor dificultan la producción de melatonina intestinal.
  • Infecciones recurrentes (respiratorias o digestivas): por reducción en la diversidad bacteriana y compromiso de la inmunidad de mucosas.
  • Síntomas digestivos inespecíficos: gases, distensión, náuseas o diarrea, producto de una fermentación alterada y disbiosis.
Estrategias de protección desde la PNIe

El abordaje desde la PNIe se centra en la modulación de ejes psiconeuroendocrinos, regulación del sistema inmune y restauración de la microbiota intestinal, con énfasis en la prevención adaptativa.

1. Suplementación con probióticos termoestables

  • Lactobacillus plantarum y Saccharomycesboulardii han demostrado ser eficaces en contextos de estrés ambiental y disbiosis inducida por calor.
  • Ayudan a restablecer la integridad de la mucosa intestinal, modular la inflamación y prevenir la colonización por bacterias patógenas.

2. Hidratación funcional con electrolitos y polifenoles

  • El consumo de agua estructurada (con pepino, limón, menta) y bebidas ricas en polifenoles como té verde frío aporta antioxidantes y compuestos bioactivos con efecto prebiótico.
  • Estos componentes combaten el estrés oxidativo inducido por el calor y protegen las mitocondrias intestinales.

3. Regulación del ritmo circadiano y la temperatura corporal

  • El sistema circadiano intestinal responde a estímulos térmicos y luminosos. Evitar pantallas antes de dormir, usar luces cálidas y tomar duchas tibias mejora la secreción nocturna de melatonina y favorece la regeneración intestinal.
  • La melatonina intestinal tiene efecto inmunomodulador y antioxidante, además de regular la microbiota.

4. Alimentos antiinflamatorios y ricos en fibra prebiótica

  • Arándanos, cúrcuma, jengibre y aceite de oliva virgen extra son potentes moduladores epigenéticos que favorecen la diversidad microbiana y reducen la inflamación.
  • Incluir fuentes de fibra soluble (chia, linaza, verduras cocidas) ayuda a producir ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato, clave en la reparación intestinal.
Conclusión

El verano, lejos de ser una amenaza, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la salud intestinal e inmunológica si se afronta desde una perspectiva integrativa. La microbiota intestinal no solo se ve afectada por lo que comemos, sino también por el calor, la luz, el sueño y el estrés.

Desde la PNIe, abordar de forma personalizada e interconectada estos factores permite proteger la integridad intestinal, mantener la homeostasis neuroinmune y mejorar la capacidad adaptativa del organismo frente al calor.

Cuidar la microbiota en verano es cuidar nuestra inmunidad, nuestro equilibrio emocional y nuestro bienestar general.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Beneficios de la natación para tus pulmones

Más que un deporte, la natación es un hábito saludable que ofrece numerosos beneficios para los pulmones, desde una mejora de la capacidad pulmonar hasta un mejor pronóstico del asma

La natación es mucho más que un deporte o un pasatiempo. Desde el punto de vista de la salud respiratoria, la natación ofrece beneficios únicos que pueden mejorar significativamente la función de tus pulmones, especialmente en personas con enfermedades respiratorias como el asma.

Estas son las cuatro razones por las que podemos confirmar que la natación ofrece múltiples beneficios para la salud de nuestros pulmones:

Ejercicio cardiovascular que fortalece los pulmones

En primer lugar, nadar es una forma eficaz de ejercicio aeróbico que fortalece el corazón y los pulmones. Durante la natación, el cuerpo necesita más oxígeno, lo que obliga a los pulmones a trabajar más eficientemente. Esto mejora la capacidad pulmonar y la eficiencia en el intercambio gaseoso, un proceso vital para oxigenar los tejidos y eliminar dióxido de carbono.

Además, el control de la respiración que exige nadar —especialmente al practicar estilos como el crol o el mariposa— mejora la conciencia respiratoria y ayuda a entrenar el sistema respiratorio para ser más eficiente y resistente al esfuerzo.

Un entorno ideal para personas con asma

Uno de los grupos que más se benefician de la natación son las personas asmáticas. A diferencia de otros deportes, la natación se practica en ambientes húmedos, lo que reduce el riesgo de que el aire seco irrite las vías respiratorias. El medio acuático disminuye la exposición a alérgenos y contaminantes ambientales, ayudando a reducir la frecuencia e intensidad de las crisis asmáticas.

Además, la natación ayuda a mejorar el patrón respiratorio, favoreciendo una respiración más lenta y profunda. Esto puede traducirse en una mayor tolerancia al ejercicio y una mejor calidad de vida para quienes padecen asma bronquial.

Mejora de la función pulmonar en niños y adultos

La práctica regular de natación puede aumentar los volúmenes pulmonares, como la capacidad vital forzada (CVF) y el volumen respiratorio forzado en el primer segundo (FEV1), tanto en niños como en adultos. Estas mejoras se deben al trabajo respiratorio que se realiza de forma continua durante la natación, que fortalece los músculos respiratorios y mejora la elasticidad pulmonar.

Además, en niños con asma, un programa de natación bien estructurado puede reducir la dependencia de medicamentos y aumentar la resistencia al esfuerzo físico. Incluso se ha observado una reducción en las visitas al médico relacionadas con complicaciones respiratorias.

Beneficios psicológicos y reducción del estrés respiratorio

Más allá de los beneficios fisiológicos, nadar también contribuye a reducir el estrés, un factor que puede desencadenar o agravar síntomas respiratorios en personas susceptibles. El ritmo regular y relajante de la natación, unido a la flotación y al contacto con el agua, promueve la relajación muscular y mental. Esto puede ser especialmente útil para personas que sufren de hiperventilación inducida por ansiedad o ataques de pánico.

Cistitis, un problema común en verano: causas y tratamiento

El uso de ropa húmeda en verano o mantener una higiene inadecuada pueden ser algunas de las causas de cistitis, provocando molestias, picazón o escozor que dificulten el día a día de quienes la sufren

Con la llegada del calor, los días de playa y piscina, y el uso de ropa húmeda aumenta el riesgo de padecer cistitis. Esta infección urinaria, especialmente común entre mujeres, puede estropear las vacaciones, causando incomodidad y provocando, en algunos casos, un dolor y desazón que altera el día a día de quienes la sufren. Pero, ¿por qué ocurre más en verano y qué podemos hacer para prevenirla o tratarla adecuadamente?

¿POR QUÉ SE PRODUCE LA CISTITIS?

La cistitis, también conocida como infección de orina o del tracto urinario, es una inflamación de la vejiga, casi siempre causada por una infección bacteriana. Aunque puede afectar a ambos sexos, es mucho más frecuente en mujeres, ya que su uretra es más corta y facilita la entrada de bacterias. De hecho, cerca del 50% de las mujeres sufrirá cistitis alguna vez en su vida, según la Asociación Española de Urología. Algunas de sus causas son:

  • Infección por Escherichia coli (E. coli): responsable de hasta el 85% de los casos. Esta bacteria vive normalmente en el intestino y puede acceder a la vejiga desde la zona anal.
  • Cambios hormonales: especialmente en la menopausia, cuando disminuye la protección natural del tracto urinario.
  • Higiene inadecuada: limpiar de atrás hacia adelante, por ejemplo, favorece el paso de bacterias del ano a la uretra.
  • Ropa húmeda o mojada: este gesto muy típico durante la época estival puede crear un entorno ideal para la proliferación bacteriana.
  • Disminución de defensas o alteración de la flora vaginal e intestinal, por consumo reciente de antibióticos.
¿POR QUÉ ES MÁS FRECUENTE EN VERANO?

Durante los meses cálidos se dan varias situaciones que incrementan el riesgo de infección:

  • Permanecer con el bañador mojado durante horas.
  • Menor ingesta de agua (menor volumen de orina y mayor concentración de bacterias).
  • Más viajes, menos control del acceso a baños limpios y cambios de hábitos en la higiene.

Todo esto hace que las infecciones urinarias aumenten considerablemente en verano.

¿CÓMO TRATAR LA CISTITIS?

La clave para un tratamiento eficaz es acudir al médico ante los primeros síntomas. No todas las molestias al orinar son cistitis, y automedicarse con antibióticos puede agravar el problema o crear resistencias.

El tratamiento habitual consiste en antibióticos específicos, seleccionados en función del tipo de bacteria que causa la infección, la tolerancia del paciente, los posibles efectos secundarios, o el coste y disponibilidad del medicamento.

Hoy en día, los tratamientos se han acortado mucho: de los 7 días tradicionales, se ha pasado a pautas de 3 días e incluso de una sola dosis, siempre bajo supervisión médica. Es fundamental no interrumpir el tratamiento, aunque los síntomas mejoren, y no reutilizar medicación sobrante.

CÓMO PREVENIR LA CISTITIS, ESPECIALMENTE EN VERANO

  • Beber abundante agua: ayuda a eliminar bacterias.
  • Orinar después de mantener relaciones sexuales.
  • Evitar ropa interior ajustada o de tejidos sintéticos.
  • No permanecer con el bañador mojado más tiempo del necesario.
  • Mantener una higiene adecuada.

Aunque muy molesta, la cistitis es una infección fácil de tratar si se detecta a tiempo. En verano, es especialmente importante conocer sus causas y actuar rápido ante los primeros síntomas. Con una buena hidratación, higiene y control médico adecuado, puedes disfrutar de tus vacaciones sin sufrir estas molestias que, de no tratarse a tiempo, sí pueden suponer un problema grave.

Claves para retomar con éxito el entrenamiento a la vuelta de vacaciones

Sigue estos 7 consejos para incorporar de nuevo la práctica de ejercicio en tu rutina sin fracasar en el intento

Volver a hacer ejercicio después de las vacaciones de verano es un reto más complicado de lo que podemos llegar a imaginar. Tras los meses estivales en los que la mayoría cesa o reduce el tiempo de práctica deportiva, retomar el entrenamiento a la vuelta de vacaciones es cuestión de reforzar la voluntad. La pérdida del hábito, la pereza y el regreso a la rutina empañan ese objetivo. Y, quienes se animan a volver con fuerza en septiembre, a veces acaban fracasando con el paso de las semanas. Para evitar que este año seas una de esas bajas, desde Oximesa te damos las claves para retomar con éxito el entrenamiento después del verano:

COMIENZA DE FORMA PROGRESIVA

Si has mantenido el entrenamiento durante los meses de verano y los días de vacaciones, probablemente te cueste menos coger ritmo. Pero si debes empezar de cero, recuerda empezar poco a poco para que las capacidades de tu cuerpo vayan adaptándose. Ve de menos a más, exigiéndote ejercicios adecuados a tu forma física actual e incrementando objetivos y tiempos progresivamente.

ESCOGE UN DEPORTE O EJERCICIO QUE TE GUSTE

Esta decisión será fundamental para mantener la motivación y la probabilidad de adherencia a largo plazo. Disfrutar de la actividad física transforma la percepción del ejercicio de una ‘obligación’ a una experiencia placentera, con sus consiguientes beneficios para reducir el estrés y mejorar la salud mental. Eso sí, intenta encontrar el balance semanal entre el ejercicio de fuerza y el cardio para asegurar un mayor bienestar para tu organismo. Para ello, puedes combinar diferentes disciplinas, algo que te ayudará a no saturarte antes de tiempo.

MARCA TIEMPOS Y OBJETIVOS REALIZABLES

No podemos pretender regresar de vacaciones y recuperar en un sólo entrenamiento las capacidades físicas que hemos abandonado durante el verano. De hecho, esto sólo puede favorecer el riesgo de lesión y otros problemas de salud. Por ello, los expertos recomiendan establecer metas realizables en un tiempo lógico y razonable. De esta manera, integramos el ejercicio de nuevo en la rutina sin caer en el agotamiento, que en todo caso dinamitaría la motivación al crear experiencias negativas.

ENTRENA EN COMPAÑÍA

Practicar deporte con una red que comparta tus mismos objetivos es una forma menos monótona de retomar la actividad. Entrenar en compañía de amigos contribuye al sentimiento de responsabilidad y de compromiso con la rutina deportiva. Esto es algo que favorece la adherencia a largo plazo y que ayuda a aumentar la capacidad de superación. ¡Recuerda que podéis marcar objetivos en grupo para hacer la vuelta más fácil! Además, hacer ejercicio con compañeros no sólo será más divertido, sino que te permitirá sociabilizar en el día a día y descargar estrés.

CALIENTA Y ESTIRA ADECUADAMENTE

Calentar antes del entrenamiento y estirar después del mismo son dos pasos ineludibles para minimizar el riesgo de lesión. De esta manera aumentarás la flexibilidad de tus músculos y articulaciones preparándolos para el ejercicio y mejorarás su flujo sanguíneo. Reducir la rigidez del esqueleto ayudará también a disminuir el dolor post-entrenamiento, facilitando una recuperación más rápida. En este punto cabe recordar la importancia de respetar los tiempos de descanso entre sesiones. Así evitarás sentirte agotado y favorecerás una experiencia de ejercicio más agradable y sostenible.

HIDRÁTATE

Hidratarse antes, durante y después de ejercitarse es crucial para mantener el equilibrio de fluidos en el cuerpo. Así puedes prevenir la deshidratación, responsable de la fatiga, pero también los calambres y la disminución del rendimiento. La ingesta hídrica recomendada ayuda a regular la temperatura corporal, facilita el transporte de nutrientes y oxígeno a los músculos y mejora la recuperación al eliminar toxinas y reducir el dolor muscular.

SIGUE UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Con una pauta de alimentación variada y equilibrada puedes obtener los nutrientes necesarios para asegurar un correcto rendimiento físico. Con el aporte de vitaminas, minerales, proteínas y carbohidratos permites a tu organismo reponer la energía suficiente para los entrenamientos. Y, al mismo tiempo, tus tejidos musculares se reparan y fortalecen.

Si tu objetivo es perder peso, aléjate de las dietas milagro, ya que son responsables del efecto rebote y  de otros riesgos para la salud. En cambio, con una alimentación saludable podrás mantenerte en forma y obtener beneficios para todo tu organismo. Recuerda que una nutrición correcta es uno de los pilares de la vida saludable que, sin duda, te ayudará a sentirte mejor y a cuidar tu rutina como parte imprescindible del autocuidado.

Alimentos con antioxidantes que protegen tu cuerpo en verano

Los antioxidantes previenen el estrés oxidativo de las células, proceso propiciado en verano por la radiación solar y el estrés térmico

Las altas temperaturas típicas del verano hacen que tengamos que consumir más agua en estas fechas. El calor y el sudor provocan un aumento de la pérdida de líquidos del organismo, así que es necesario reponerlos para garantizar su correcto funcionamiento. No todo el aporte de agua proviene de la ingesta hídrica, ya que también hay un conjunto de alimentos ricos en antioxidantes que hidratan el cuerpo desde el interior.

Los antioxidantes son las sustancias encargadas de bloquear la acción de los radicales libres, moléculas nocivas que causan estrés oxidativo en las células. Estas son, precisamente, las responsables de crear las moléculas inestables, originadas, entre otras causas, por la exposición a factores ambientales como la radiación solar o el estrés térmico. Y, en verano, dado que el índice de radiación solar es mayor, el riesgo de estrés oxidativo también lo es.

Para prevenirlo, además del aporte diario de agua adecuado, hay que priorizar el consumo de alimentos ricos en antioxidantes. Estas sustancias funcionan donando electrones a los radicales libres para estabilizarlos y prevenir el daño en las células. Así pues, para proteger la salud celular, te dejamos una lista de alimentos con un alto contenido de antioxidantes.

MEJORES ALIMENTOS CON ANTIOXIDANTES EN VERANO

Los antioxidantes son fundamentalmente vitaminas, las cuales se encuentran en los alimentos de origen vegetal. Y, entre ellos, destacan las frutas, por lo general compuestas por agua en un 90%:

  • Sandía: es la fruta estrella del verano y no sólo por su sabor refrescante sino por su alto contenido de agua (95%). Además, es rica en licopeno, un antioxidante que protege la piel del daño solar y contribuye a la salud cardiovascular.
  • Frutos rojos: como las fresas, moras, arándanos y frambuesas. Se trata de frutas bajas en calorías, pero también ricas en fibra y fuente de vitamina C y antocianinas. Estas últimas son antioxidantes que ayudan a reducir la inflamación y a mejorar la función cerebral.
  • Melón: al igual que la sandía, el agua ronda el 90% de su peso. Y contiene betacaroteno, antioxidante que el cuerpo transforma en vitamina A para contribuir a la salud cutánea y ocular.
  • Cítricos: aquí se incluyen las naranjas, los limones, los pomelos o las limas. Estas son grandes fuentes de vitamina C, ideal para el cuidado de las células de la piel, los huesos y el tejido conectivo.
  • Kiwis: aportan más vitamina C, necesaria también para el correcto desarrollo del cuerpo y reparación de los tejidos.

Además de las frutas, las verduras son otros alimentos que contienen poderosos antioxidantes:

  • Espinacas: son ricas en las vitaminas K, A, C y ácido fólico, fundamentales para la oxigenación sanguínea, la formación de glóbulos rojos, para la salud de los ojos y el mantenimiento de los tejidos.
  • Pepino: al estar conformado por agua en un 95%, es fuente de muchos antioxidantes. Destaca la vitamina K, que previene la muerte celular, y antioxidantes como los flavonoides, que ayudan a combatir el daño en las células.
  • Pimientos rojos y verdes: ambas variedades presentan vitamina C y vitamina A. Esta última contribuye a fortalecer los sistemas inmune y reproductivo, favorece el crecimiento y la visión normal.
  • Brócoli y coles de Bruselas: también presentan un alto contenido de vitamina C.
  • Tomate: contiene vitamina A en forma de carotenos, nutriente encargado de producir melanina para proteger a la piel del daño solar.

Los productos de origen animal también disponen de antioxidantes, aunque en menor proporción. Destacan:

  • Lácteos.
  • Huevos: son ricos en las vitaminas de los grupos A, E y B. La vitamina E propicia el adecuado funcionamiento del sistema inmune, participa en la formación de glóbulos rojos y ayuda en la utilización de la vitamina K. Por otro lado, la vitamina B contribuye al metabolismo energético normal y al cuidado del sistema nervioso.
  • Salmón salvaje: ofrece vitaminas A, B y D. Esta última colabora en la absorción del calcio, imprescindible para la salud ósea.
  • Carne de res: este tipo de carne aporta principalmente vitaminas del grupo B. Ayudan en la producción de material genético. Asimismo, mantienen el adecuado funcionamiento del sistema nervioso.

Por último, no hay que olvidar los frutos secos y el aceite de oliva virgen extra, este grupo de alimentos no sólo es interesante por su composición de omega 3. También son fuente de vitamina E, que ayuda a las células cutáneas a retener humedad. Además, este antioxidante tiene propiedades antiinflamatorias.

Vacaciones sin pausas respiratorias: Planificación para pacientes con enfermedades respiratorias

Estos son los consejos para planificar el verano de los pacientes con enfermedades respiratorias

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Planificar unas vacaciones de verano puede ser emocionante, pero para los pacientes con enfermedades respiratorias, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el asma o la fibrosis pulmonar, puede presentar desafíos adicionales. Asegurarse de que se pueda mantener una terapia respiratoria adecuada durante el viaje es esencial para disfrutar de unas vacaciones seguras y placenteras.

Este artículo ofrece una guía práctica y basada en evidencia para ayudar a los pacientes y sus cuidadores a planificar unas vacaciones sin pausas respiratorias.

a) Planificación previa al viaje

1. Consulta con tu Médico

Antes de planificar tu viaje, es crucial que hables con tu médico o especialista en enfermedades respiratorias. Ellos pueden proporcionarte una evaluación de tu estado de salud y ofrecer recomendaciones específicas para tu viaje. Asegúrate de discutir:

La idoneidad del destino: Consulta sobre posibles problemas relacionados con la altitud, la calidad del aire y el clima del destino.

Medicación y terapias: Solicita recetas adicionales y asegúrate de tener suficiente medicación para la duración del viaje.

2. Preparación de los suministros médicos

Asegúrate de llevar contigo todos los suministros médicos necesarios, incluyendo:

Medicación: Lleva suficiente medicación para todo el viaje, más un extra por si acaso.

Dispositivos respiratorios: Incluye inhaladores, nebulizadores, y dispositivos CPAP o BiPAP si los usas.

Oxígeno suplementario: Si necesitas oxígeno suplementario, asegúrate de organizar su suministro con antelación. Contacta a las aerolíneas y proveedores locales para coordinar el suministro de oxígeno.

3. Durante el viaje

Transporte

Viaje en Avión

Consulta con la Aerolínea: Informa a la aerolínea sobre tu condición médica y necesidades especiales. Algunas aerolíneas pueden requerir documentación adicional o coordinación previa para proporcionar oxígeno a bordo.

Presión de cabina: Si utilizas oxígeno suplementario, verifica si la aerolínea puede proporcionarlo o si necesitas llevar tu propio concentrador de oxígeno portátil aprobado.

Viaje en coche

Paradas frecuentes: Planifica paradas regulares para moverte y respirar aire fresco.

Suministros a mano: Mantén todos tus suministros médicos fácilmente accesibles.

4. Estancia en el destino

Alojamiento

Verifica las instalaciones: Asegúrate de que el lugar donde te alojarás tiene un ambiente libre de humo, buena ventilación y no presenta barreras para el acceso a suministros médicos.

Refrigeración de medicamentos: Si necesitas mantener tus medicamentos refrigerados, verifica que haya un refrigerador disponible.

5. Actividades

Evita actividades exigentes: Selecciona actividades que no requieran un esfuerzo físico excesivo.

Cuidado con la altitud: La altitud elevada puede afectar la respiración, por lo que es recomendable evitar destinos de gran altitud si tienes problemas respiratorios graves.

b) Consejos para una buena salud respiratoria durante el viaje

1. Mantén una buena hidratación

    Beber suficiente agua ayuda a mantener las mucosas hidratadas y puede mejorar la función pulmonar.

    2. Evita exposiciones a irritantes

    Humo del tabaco: Mantente alejado de áreas donde se permite fumar.

    Contaminantes del aire: Evita salir en días con altos niveles de contaminación.

    3. Realiza ejercicios de respiración

    Practica ejercicios de respiración diafragmática y técnicas de respiración de labios fruncidos para mantener la eficiencia respiratoria.

    4. Seguimiento de la salud

    Lleva un registro de tus síntomas y mediciones de función pulmonar, si es posible, para detectar cualquier cambio en tu condición de manera temprana.

    c) Recursos y ayuda adicional

    Aplicaciones y dispositivos móviles

    Utiliza aplicaciones de salud para hacer un seguimiento de tu medicación, recordatorios y ejercicios de respiración.

    Organizaciones de apoyo

    Conclusión

    Planificar adecuadamente unas vacaciones puede permitir a los pacientes con enfermedades respiratorias disfrutar de un viaje seguro y placentero. Consultar con el médico, preparar todos los suministros necesarios y tomar precauciones específicas durante el viaje son pasos cruciales para evitar interrupciones en la terapia respiratoria. Con la preparación adecuada, es posible disfrutar de unas vacaciones sin pausas respiratorias y mantener una buena salud pulmonar mientras se exploran nuevos destinos.

    ¿Por qué debemos proteger nuestro cabello del sol?

    Los rayos UV afectan negativamente a la cutícula de las fibras capilares

    En los meses de verano es cuando más pensamos en protegernos del sol, pero generalmente sólo nos enfocamos en cuidar de nuestra piel con crema solar. Sin embargo, ¿has pensado alguna vez si nuestro cabello necesita también algún tipo de protección? Porque la respuesta es que sí y lo cierto es que la mayoría de nosotros pasa por alto esta parte del cuerpo.

    Al igual que los rayos solares son nocivos para nuestra piel, el pelo también sufre sus consecuencias. Además, cumple una función biológica vital, que es proteger nuestra cabeza y cuero cabelludo de los agentes externos (sol incluido). Por lo tanto, su protección debe preocuparnos por este y por otros motivos. El principal de ellos, por el daño estructural que ocasiona en las fibras capilares, dañando la cutícula o capa externa que protege el interior del cabello y cuyo deterioro provoca pérdida de humedad y fragilidad.

    El sol también propicia la sequedad del pelo, haciéndolo más propenso al encrespamiento, puede causar el desgaste de color (especialmente en cabellos teñidos), afectar a su luminosidad natural y hacer que pierda proteínas como la queratina, componente esencial que le da fuerza y elasticidad. En definitiva, los rayos solares ocasionan un desgaste a todos los niveles, que termina debilitando las fibras capilares y favoreciendo su caída.

    ¿Cómo podemos proteger el cabello?

    Atendiendo a todos estos motivos, ahora comprendemos por qué debemos proteger el cabello durante la exposición solar. A continuación, te contamos cómo puedes hacerlo:

    • Utiliza sombreros o pañuelos, que proporcionan sombra directa al cabello y también protegen el cuero cabelludo. Los sombreros de ala ancha son los mejores accesorios para cubrirnos.
    • Aplica protector solar para el cabello, un producto específicamente formulado para el pelo que ayuda a bloquear los rayos UV y a mantener la humedad.
    • Evita la exposición al sol en las horas de mayor incidencia, esto es entre las 11:00h y las 17:00h. Mantente a la sombra o en espacios al interior no sólo para proteger tu cabello del sol, sino para evitar la deshidratación y los golpes de calor.
    • Escoge productos capilares que incorporen protección UV, ya que algunos champús, acondicionadores y cosméticos para peinar están diseñados para proteger frente a los daños solares. Así garantizarás una protección completa del cabello en tu rutina.
    • Mantén el cabello bien hidratado con el uso de acondicionadores y mascarillas ricas en nutrientes. Una hidratación adecuada ayuda a proteger la cutícula y a mantener las fibras capilares más fuertes, evitando la pérdida de humedad.
    • Opta por llevar peinados que protejan más del sol, como las trenzas o los moños.  Así cubrirás una mayor parte del cabello que si decides lucir melena suelta.
    • No utilices en exceso planchas, secadores o tenacillas calientes, con el objetivo de minimizar el daño sobre el cabello y no contribuir a su debilidad.