Cribado de cáncer de pulmón: ¿por qué España todavía no lo ha implementado?

La tomografía computarizada (TC) torácica de baja dosis aumentaría hasta 10 veces la probabilidad de diagnosticar el cáncer de pulmón de manera precoz

El cáncer de pulmón sigue siendo, a día de hoy, el tumor con mayor mortalidad en Europa. Provoca más muertes que el cáncer de colon, de mama y de próstata juntos. El principal motivo no es la falta de tratamientos, sino algo mucho más básico: llega tarde al diagnóstico. Más del 70 % de los pacientes se detectan en fases avanzadas, cuando las opciones curativas ya son muy limitadas.

Frente a esta realidad, el cribado de cáncer de pulmón sigue siendo una de las estrategias más prometedoras para cambiar el pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, mientras algunos países ya lo han incorporado a sus sistemas sanitarios, otros  aún se encuentran en fase piloto. Es el caso de España.

¿Qué es el cribado del cáncer de pulmón?

El cribado consiste en evaluar de forma periódica a personas asintomáticas con alto riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, con el objetivo de detectarlo en fases tempranas. La prueba que ha demostrado mayor eficacia es la tomografía computarizada (TC) torácica de baja dosis, una exploración rápida, indolora y sin contraste, que utiliza una dosis mínima de radiación (inferior a 1 mSv).

A diferencia de la radiografía convencional, la TC de baja dosis permite identificar tumores muy pequeños, incluso antes de que aparezcan síntomas. De hecho, tiene hasta 10 veces más probabilidad de detectar cáncer en estadios iniciales.

Pero el cribado va más allá de una prueba de imagen. Los programas modernos incluyen también intervenciones de deshabituación tabáquica, fundamentales teniendo en cuenta que el tabaquismo es el principal factor de riesgo, ya sea en forma de cigarrillos tradicionales, vapeadores o cigarrillos electrónicos, con o sin nicotina.

Beneficios demostrados: lo que dice la evidencia científica

La eficacia del cribado de cáncer de pulmón está sólidamente respaldada por grandes estudios internacionales:

  • El mayor ensayo clínico realizado hasta la fecha, publicado en 2011, demostró que el uso de TC de baja dosis reduce la mortalidad por cáncer de pulmón en un 20 % frente a la radiografía torácica.
  • El ensayo europeo NELSON, desarrollado en Bélgica y Países Bajos y publicado en 2020, mostró una reducción del 24 % de las muertes por cáncer de pulmón en hombres de alto riesgo tras 10 años de seguimiento.
  • El estudio de cohortes iELCAP, con más de 89.000 participantes y 20 años de seguimiento, reveló que el 81 % de los pacientes con cáncer detectado mediante cribado sobrevivieron, con la mayoría de tumores diagnosticados en fases tempranas y potencialmente curables.

Cuando el cáncer de pulmón se detecta en estadios I o II, más del 50 % de los pacientes pueden curarse mediante cirugía, y algunos estudios sitúan la supervivencia cercana al 90 % en tumores muy iniciales.

España: el proyecto piloto CASSANDRA

En España se diagnostican más de 29.000 nuevos casos de cáncer de pulmón cada año, y una persona fallece por esta causa cada 20 minutos. Aun así, -y teniendo en cuenta que algunos países ya han empezado a ofrecer estos programas, como Estados Unidos, China, Taiwán, Corea del Sur, Croacia, Polonia y la República Checa-,el cribado poblacional todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.

Para cambiar esta situación, en noviembre de 2023 se puso en marcha oficialmente el proyecto CASSANDRA (CancerScreening, Smoking Cessation and RespiratoryAssessment), promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en colaboración con numerosas sociedades científicas, atención primaria, asociaciones de pacientes y la LungAmbition Alliance.

Se trata del mayor programa piloto de cribado de cáncer de pulmón en Europa, con participación de 46 hospitales públicos y centros de atención primaria de 16 comunidades autónomas. El objetivo es incluir al menos 40.000 personas durante cinco años.

¿A quién va dirigido?

El cribado se realiza en personas asintomáticas de entre 50 y 75 años que:

  • Tengan una exposición acumulada de al menos 20 paquetes-año.
  • Sean fumadores actuales o exfumadores desde hace menos de 15 años.

La evaluación inicial incluye una espirometría y una TC de baja dosis sin contraste, seguida de exploraciones de control según protocolos estrictos basados en la mejor evidencia científica.

¿Y por qué aún no hay un programa nacional?

Actualmente, el cribado de cáncer de pulmón solo cumple 6 de los 18 criterios exigidos para su implementación como programa poblacional financiado, principalmente por falta de evidencia adaptada al contexto español. Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan seguir ampliando la información mediante programas piloto como CASSANDRA.

Los programas de cribado en España deben ser consensuados entre todas las comunidades autónomas en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, valorando el beneficio clínico, los posibles riesgos, la coste-efectividad y la factibilidad organizativa.

España ha dado un paso decisivo con el proyecto CASSANDRA. El reto ahora es transformar la evidencia que genere este ambicioso piloto en una estrategia nacional de cribado, equitativa y accesible, que permita situar a nuestro país al nivel de los sistemas sanitarios más avanzados de Europa.

Cáncer de pulmón: síntomas y diagnóstico de la enfermedad

Se trata de una enfermedad de elevada letalidad que suele detectarse en estados avanzados

El cáncer de pulmón es una de las enfermedades más letales, el tipo de cáncer que más muertes registra en Europa. Sólo en España provoca alrededor de 22.000 fallecimientos al año, mientras que son cerca de 30.000 los nuevos casos diagnosticados, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Lo más alarmante de todo es el horizonte que podemos esperar: según los expertos, en los próximos 20 años se duplicará su incidencia.

El cáncer de pulmón representa un desafío médico y social significativo en todo el mundo: con la tasa de supervivencia dependiendo en gran medida del diagnóstico temprano, es fundamental comprender los síntomas y métodos de diagnóstico de esta enfermedad.

SÍNTOMAS DEL CÁNCER DE PULMÓN

El cáncer de pulmón se desarrolla a menudo sin causar síntomas notables en sus etapas iniciales, lo que contribuye a su alta mortalidad. Sin embargo, algunas señales podrían alertar a algunos pacientes sobre la presencia de la enfermedad:

  • Tos persistente: debería alarmar una tos que no desaparece después de varias semanas o que empeora con el tiempo. La expectoración sanguinolenta también puede ser un indicador.
  • Cambios en la voz: alteraciones en la voz, como ronquera persistente, pueden ser señales de preocupación.
  • Dificultad para respirar: la falta de aire, especialmente sin una razón aparente, es motivo de atención.
  • Dolor en el pecho: dolor constante en el pecho, hombro o espalda, que empeora al respirar profundamente, podría ser un síntoma.

A estos síntomas que, recordemos, se presentan de forma difusa en los estadios iniciales de la enfermedad, cabe añadir los distintos factores de riesgo asociados con el cáncer de pulmón. Gracias a la identificación de todos ellos, se podría obtener un diagnóstico temprano y una intervención más efectiva:

  • Tabaquismo: se trata del principal factor de riesgo. Los fumadores y las personas expuestas al humo del tabaco tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar este tipo de cáncer.
  • Exposición a sustancias tóxicas: como por ejemplo, al amianto y al radón, que son sustancias químicas asociadas a la enfermedad.
  • Antecedentes familiares: la predisposición genética también puede contribuir al desarrollo de cáncer de pulmón.
  • Edad y género: el riesgo de desarrollar esta patología aumenta con la edad. En cuanto al género, los hombres tienen una mayor probabilidad de desarrollar la enfermedad. No obstante, las mujeres son el grupo demográfico que más incidencia está acumulando en los últimos años. De hecho, el ICAPEM advierte de que podría convertirse en el tipo de cáncer más letal entre mujeres antes de 2030.

DIAGNÓSTICO DEL CÁNCER DE PULMÓN

La detección temprana del cáncer de pulmón es esencial para mejorar las tasas de supervivencia entre los pacientes. Sin embargo, según el  Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), sólo el 10% de los diagnósticos se producen en las fases iniciales de la enfermedad. Estos son algunos de los métodos de diagnóstico empleados:

  • Radiografía de tórax: es un método de prueba por imagen con rayos X que puede revelar anomalías en los pulmones.
  • Tomografía computarizada (TC) de tórax: a través de los rayos X y de tecnología informática, proporciona imágenes más detalladas de los órganos internos, tejidos y estructuras anatómicas, ayudando a identificar posibles tumores más pequeños.
  • Biopsia: implica la extracción de una muestra de tejido pulmonar mediante procedimientos como la punción con aguja guiada por imágenes o la broncoscopia, con el objetivo de analizar las células y confirmar la presencia de cáncer, así como determinar el tipo específico.
  • Pruebas de función pulmonar: evalúan la capacidad de los pulmones para funcionar correctamente mediante mediciones precisas de la cantidad de aire inhalado y exhalado.
  • Citología del esputo: consiste en el examen microscópico de las células presentes en las muestras de esputo (secreciones mucosas), permitiendo la identificación de posibles células cancerosas y contribuyendo al diagnóstico temprano de la enfermedad.
  • Toracocentesis: se trata de la inserción de una aguja en la cavidad torácica para drenar el exceso de líquido acumulado alrededor de los pulmones, facilitando el alivio de síntomas respiratorios y proporcionando una muestra para su análisis y diagnóstico.

Como hemos visto, el cáncer de pulmón se descubre en etapas avanzadas, principalmente por los síntomas difusos que demuestra en los estadios iniciales. Cuando las opciones de tratamiento son limitadas, la conciencia y la detección temprana de la enfermedad son esenciales. Y más allá de la investigación científica, la mejor arma preventiva para evitar el desarrollo de la enfermedad consiste en la no exposición a los factores de riesgo, especialmente el tabaquismo, una medida que debe ir acompañada de unos hábitos de vida saludables que contribuyan al bienestar del organismo.

Diagnóstico para terapias respiratorias

Te decimos qué pruebas médicas son necesarias para identificar trastornos pulmonares.

Para diagnosticar de forma adecuada cualquier enfermedad, los médicos llevan a cabo una serie de pruebas que identifican, descartan y arrojan luz sobre el estado de salud del paciente y sobre el tratamiento a seguir.

Los síntomas respiratorios como la disnea no aclarada o la tos crónica  y las enfermedades respiratorias más frecuentes,  como el asma o la EPOC pueden diagnosticarse gracias a las pruebas de función respiratoria (PFR), que miden desde espiraciones sencillas hasta exámenes más sofisticados para evaluar la mecánica ventilatoria. Estos exámenes ofrecen datos objetivos, precisos y fiables a los médicos para la posterior toma de decisiones, la interpretación clínica, el diagnóstico detallado y la evaluación.

Para la realización de estos estudios se necesitan distintos equipos técnicos y personal cualificado y experimentado, así como seguir las normas de control de higiene establecidas para obtener, así, resultados de calidad. Asimismo, es conveniente no fumar, ni beber alcohol, ni hacer ejercicio pocas horas antes de la prueba y un dato relevante es no llevar ropas ajustadas que pueda comprimir el abdomen.

Tipos de pruebas respiratorias

  1. Espirometría

El paciente tiene que respirar a través de la boquilla de un espirómetro, manteniendo cerrados los labios y con la nariz tapada con unas pinzas. Hay que inspirar de forma profunda, y a continuación, expulsar todo el volumen de aire que se es capaz de sacar.

La espirometría puede ser simple o forzada, según la espiración sea relajada o bien con esfuerzo. La espirometría forzada implica expulsar todo el aire de los pulmones en el menor tiempo posible y sirve, especialmente, para confirmar el diagnóstico de EPOC y para valorar la intensidad de la enfermedad. La espirometría es la prueba modelo para medir los volúmenes pulmonares. Sin duda, es el estudio que se emplea con mayor frecuencia en los laboratorios.

  1. Pletismografía corporal

Aporta datos que no da la espirometría, como son el volumen residual, es decir, el volumen que queda en el pulmón después de expulsar todo el aire, y la capacidad pulmonar total. Se trata de una prueba compleja que es esencial para el diagnóstico de enfermedades respiratorias.

El paciente está sentado dentro de una cabina, respira por la boca a través de una boquilla y con una pinza en la nariz, y hace un jadeo tranquilo. Luego el explorador cierra durante unos segundos la entrada de aire al sistema y la persona hace esfuerzos para vencer el obstáculo.

  1. Volúmenes Pulmonares

Esta prueba mide la capacidad pulmonar total (el aire que cabe en los pulmones) y el volumen residual (aire que queda en los pulmones después de una espiración completa). Esto permite conocer determinadas capacidades pulmonares, que pueden ser importantes para entender la fisiopatología de sus pulmones.

Normalmente se usa el método de dilución de helio, que se basa en respirar repetidamente una mezcla de gases de helio, oxígeno y nitrógeno. Ayuda a medir las concentraciones iniciales y finales de helio y a partir de aquí poder calcular todos los volúmenes pulmonares.

  1. Difusión Pulmonar de monóxido de carbono

Este estudio calcula la eficiencia con la que los pulmones llevan el oxígeno al torrente sanguíneo. Consiste en respirar un gas inofensivo durante un tiempo muy corto (a menudo solo una respiración) y medir la concentración del gas en el aire exhalado. La diferencia en la cantidad de gas inhalado y exhalado mide la eficacia del paso de los gases del alveolo a la sangre.

Para realizarla hay que respirar por una boquilla conectada a una máquina, vaciar los pulmones espirando tanto aire como se pueda. Después hacer una inspiración rápida de un gas de prueba y mantener el aire 10 segundos, para posteriormente espirar.

  1. Test de la marcha de 6 minutos

Es conocido también como 6MWT (por sus siglas en inglés 6 minutes walking test). Es una prueba funcional cardiorrespiratoria consistente en medir la distancia máxima que puede recorrer un sujeto durante 6 minutos.

Es una prueba fácil de realizar, bien tolerada, que refleja muy bien las actividades de la vida diaria, además de un importante marcador pronóstico en diversas enfermedades respiratorias como la EPOC, la hipertensión pulmonar y la fibrosis pulmonar idiopática.

Es muy sensible para detectar cambios posteriores a ciertas intervenciones farmacológicas y no farmacológicas como el entrenamiento físico, siendo muy útil para ver la cantidad de oxígeno que un paciente necesita para la deambulación, ya que para que este sea efectivo es necesario conseguir una SaO2 es ≥ 90% con el dispositivo portátil recomendado.

La finalidad de estos estudios funcionales respiratorios es, por una parte diagnosticar enfermedades pulmonares como el asma, bronquitis o enfisema, y por otra, evaluar la respuesta de los tratamientos.