¿Cómo fortalecer tu sistema inmunitario ante las infecciones respiratorias?

La alimentación, un estilo de vida saludable y una suplementación adecuada pueden ser tus grandes aliados para fortalecer tu sistema inmunitario

Las infecciones respiratorias —desde los resfriados comunes hasta la gripe o la bronquitis— se intensifican en los meses fríos, cuando el sistema inmunitario puede estar más debilitado. Para fortalecer nuestras defensas es recomendable adoptar hábitos sostenibles que integren una buena alimentación, exposición solar, equilibrio intestinal y estilo de vida saludable.

La alimentación, motor de la inmunidad

La nutrición es uno de los factores más determinantes en la prevención de enfermedades de las vías respiratorias. Los alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes refuerzan las defensas naturales y contribuyen al buen funcionamiento del aparato respiratorio.

Entre los nutrientes más destacados se encuentran:

  • Vitamina C, presente en cítricos, kiwi, fresas o pimientos, que estimula la producción de glóbulos blancos.
  • Vitamina A, esencial para el mantenimiento de las mucosas (zanahoria, calabaza, espinacas).
  • Zinc y selenio, con acción antioxidante, que ayudan a reducir la inflamación y la susceptibilidad a infecciones (frutos secos, mariscos, cereales integrales).
  • Ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos como el salmón o las sardinas, que contribuyen a una mejor respuesta inmunitaria.

El estudio nutricional de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), realizado en colaboración con la Asociación APEPOC, refuerza esta idea: una alimentación equilibrada no solo previene enfermedades crónicas, sino que mejora la función pulmonar y la capacidad del organismo para combatir infecciones respiratorias.

Vitamina D y microbiota: una conexión inmunitaria esencial

El papel de la vitamina D va mucho más allá del metabolismo óseo. Esta hormona tiene una función inmunorreguladora fundamental, y el consumo de niveles adecuados se asocia con una menor incidencia y gravedad de infecciones respiratorias agudas. Su acción se debe a que modula la respuesta de las células inmunitarias, promoviendo una defensa eficaz frente a virus y bacterias, pero sin generar una inflamación excesiva.

La exposición solar moderada es la principal fuente de esta vitamina, aunque también puede obtenerse mediante alimentos como pescados grasos, huevos o lácteos fortificados. En los meses de menor radiación solar, el déficit es frecuente, por lo que resulta especialmente importante mantener una dieta rica en vitamina D.

Hábitos de vida que refuerzan tus defensas

Además de la alimentación y los nutrientes, los hábitos saludables son esenciales para un sistema inmunitario fuerte. El ejercicio físico regular, un buen descanso nocturno y la gestión del estrés influyen directamente en la capacidad del organismo para combatir infecciones. Dormir poco o vivir con un estrés mantenido puede debilitar las defensas, mientras que mantener una rutina activa y equilibrada mejora la respuesta inmunitaria.

Por otra parte, evitar el tabaco y los ambientes contaminados es clave: el humo y los irritantes dañan el epitelio respiratorio, primera barrera frente a patógenos. La hidratación adecuada también favorece el buen estado de las mucosas respiratorias, ayudando a eliminar partículas y microorganismos.

Además, es importante ventilar los espacios cerrados, lavarse las manos con frecuencia y mantener una buena higiene ambiental, especialmente durante el otoño e invierno, cuando los virus respiratorios circulan con más facilidad.

Un enfoque integral de prevención

Los pulmones, el intestino y la piel actúan de manera coordinada en la defensa del organismo. Por ello, más que centrarse en un solo nutriente o suplemento, lo recomendable es adoptar un estilo de vida saludable al completo.

  • Alimentación variada, rica en vitaminas y antioxidantes.
  • Exposición solar moderada y, si es necesario, control de los niveles de vitamina D.
  • Cuidado de la microbiota intestinal mediante alimentos fermentados y fibra vegetal.
  • Ejercicio regular, descanso adecuado y gestión del estrés.
  • Evitar el tabaco y los contaminantes ambientales.

Fortalecer el sistema inmunitario se consigue con constancia. Una dieta rica en frutas, verduras, omega-3 y micronutrientes; una microbiota intestinal equilibrada; una exposición solar adecuada y siempre con la protección necesaria, y unos hábitos saludables conforman la mejor estrategia preventiva frente a las infecciones respiratorias.

Congestión nasal: cuáles son las causas y cómo aliviarla

La primera opción ante la congestión suele ser recurrir a un descongestivo nasal, en forma de spray o gotas, que se aplica directamente en las fosas nasales

La congestión nasal se produce cuando los tejidos nasales, adyacentes y los vasos sanguíneos se inflaman con el exceso de líquido.

Entre sus síntomas se encuentran:

  • Obstrucción nasal
  • Mucosidades densas y continuas
  • Dolor persistente de la zona
  • Sensación de presión en la cabeza

Cuando una persona sufre congestión nasal, irremediablemente va a sentir que tiene los conductos de las fosas nasales taponados. Asimismo, la mucosidad se hará evidente e incómoda, sobre todo porque será densa y continua. Por otro lado, aparecerá dolor en la zona, sobre todo en los laterales y en la parte frontal de la cabeza.

En cuanto a sus causas,  puede ser causada por algo que irrita o inflama los tejidos nasales. Las infecciones como resfriados, gripe o sinusitis, y las alergias son causas frecuentes de congestión nasal y secreción nasal. A veces, una nariz congestionada y que moquea también puede estar causada por irritantes como el humo del tabaco.

La primera opción ante la congestión suele ser recurrir a un descongestivo nasal, en forma de spray o gotas, que se aplica directamente en las fosas nasales. Los descongestionantes nasales, básicamente, lo que hacen es estimular la contracción de las células vasculares, es decir, hacen que los vasos sinusoides se contraigan: al contraerse se vacían de sangre y se deshinchan para obtener el efecto buscado, detalla la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

Los descongestionantes, pueden ser de dos tipos: de larga duración, que mantienen la descongestión nasal entre 8-12 horas, y contienen como principios activos nafazolina, oximetazolina y xilometazolina; y de más corta duración, que mantienen la descongestión nasal entre 4-6 horas, y sus principios activos son la fenilefrina y la tramazolina, añade la OCU.

No obstante, la OCU señala que aunque los descongestionantes en forma de spray nasal tienen acción básicamente local, están contraindicados en cardiopatías graves, diabetes no controlada o en personas que toman un tipo concreto de antidepresivos.

También, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos aconseja beber mucho líquido, aplicar un paño caliente y húmedo en la cara, inhalar vapor varias veces al día y utilizar un vaporizador o humidificador.

PAUTAS PARA PREVENIR LA GRIPE

Los profesionales sanitarios, debido a su contacto directo con los pacientes, tienen más riesgo de contraer la gripe y transmitirla

La gripe es una infección vírica que afecta al sistema respiratorio (nariz, garganta, bronquios y pulmones). Aunque se presenta en personas de todas las edades, es más frecuente en niños pequeños y adultos jóvenes.

Los profesionales sanitarios, debido a su contacto directo con los pacientes, tienen más riesgo de contraerla  y transmitirla.

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, entre los síntomas más frecuentes se incluyen: fiebre elevada, cefalea, malestar general, tos, vómitos, náuseas y dolor abdominal.

Se transmite mediante las partículas expulsadas al toser o estornudar. También se contagia por el contacto directo con una persona o material infectado.

No suele necesitar tratamiento, y en una o dos semanas desaparece; sin embargo, en niños, ancianos o personas con problemas respiratorios, la infección puede provocar grandes complicaciones.

Existen tres tipos de virus de la gripe: A, B y C. Los A y B son los causantes de las epidemias estacionales, mientras que el C se detecta con menos frecuencia.

CONSEJOS PARA PREVENIR LA GRIPE

  1. Extrema tu higiene personal. Lávate las manos con agua y jabón. Hazlo con frecuencia y especialmente después de toser o estornudar.
  2. Ventila las estancias cerradas. Así evitarás que se concentren microorganismos. También es aconsejable, según la Fundación Española del Corazón, limpiar con agua caliente las superficies y objetos compartidos para eliminar el virus.
  3. Usa pañuelos desechables. Tíralos a la basura después de utilizarlos. En el caso de toser o estornudar, y no disponer de pañuelos en este momento, cúbrete con la mano o el codo y lávate después.
  4. Lleva una alimentación saludable. Los productos ricos en vitamina A y C son imprescindibles para que el sistema inmunitario esté en buen estado. También debes beber muchos líquidos, preferiblemente más de dos litros diarios, ya que esto aumenta las defensas y elimina la mucosidad.
  5. Vacúnate. Es la mejor forma de prevenir la gripe, especialmente las personas que se encuentran entre los grupos de riesgo (niños de 6 meses a 5 años, embarazadas, personas con enfermedades crónicas, mayores de 65 años y profesionales sanitarios).
  6. Permanece en reposo. Sobre todo en la fase aguda de la enfermedad, es decir, del primer al tercer día.
  7. No fumes. El tabaco facilita la aparición de la gripe al disminuir las defensas del organismo. Los fumadores pasivos también tienen riesgo de padecerla.
  8. Duerme bien. Un estudio publicado en Archives of Internal Medicine y del que se hace eco la Fundación Española del Corazón, afirma que las personas que duermen ocho horas o más tienen menos probabilidades de contagiarse con la gripe, que las que duermen menos de siete horas.
  9. Reduce el estrés. Factores como la tensión o el nerviosismo debilitan el sistema inmune, lo que favorece la aparición de la gripe o el retardo de su curación.

Protégete de la gripe

Sigue unos sencillos hábitos y este invierno podrás librarte del virus

La gripe es una infección vírica muy contagiosa que afecta al sistema respiratorio, sobre todo en otoño e invierno. Cerca del 75% de la población en España padece gripe o resfriado al menos una vez al año, de acuerdo con Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria.

Fiebre de hasta 39ºC, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, estornudos, tos intensa y persistente, congestión, lagrimeo y faringitis leve son algunos de sus síntomas. Estas señales pueden confundirse con el catarro, sin embargo, la gripe suele aparecer en época de frío y presenta fiebres más altas y un malestar más agudo.

Se transmite por contacto directo con una persona enferma o con material contaminado, que tocamos con las manos o a través de las gotitas de saliva que expulsamos al hablar, toser o estornudar. Aunque suele curarse por sí misma entre 5 y 7 días, la gripe puede ocasionar complicaciones, especialmente, en gente mayor o personas con problemas respiratorios, inmunológicos o de corazón.

Claves para tratar y prevenir la gripe

  1. Higiene de manos: el contacto de las manos con la boca, la nariz o los ojos constituye una de las formas más habituales de contagio. Lávate con frecuencia las manos, sobre todo después de haber tosido o estornudado, y después tras haber tocado pasamanos de escaleras, pomos de las puertas, agarraderos en metro…
  2. Usa pañuelos de desechables: procura no reutilizar los pañuelos que usas al limpiarte las secreciones nasales y opta por pañuelos de papel desechables. Al toser o estornudar cúbrete bien la boca y la nariz con el codo o con el pañuelo para retener las gotitas de saliva.
  3. Cuida tu alimentación: una dieta con abundante cantidad de productos vegetales y de temporada es imprescindible para mantener el sistema inmunitario en buen estado. Incluye también yogures, ya que contienen la bacteria lactobacillus capaz de bloquear la proliferación de virus en el organismo.
  4. Evita los espacios con mucha gente: en lugares con multitudes es donde hay más facilidad para el contagio, ya que la gripe se transmite a través de gotitas de saliva que quedan en el aire. Siempre que sea posible, anda a pie al trabajo y evita los grandes almacenes y las aglomeraciones.
  5. Ventila los espacios cerrados: airea las habitaciones y las salas de tu casa y del trabajo para que los microorganismos no se concentren. Aunque haya calefacción, basta un cuarto de ahora para que el aire se renueve.
  6. Abandona el hábito de fumar: el tabaco disminuye las defensas del organismo y, por tanto, facilita la aparición del virus. Los fumadores tienen el doble de posibilidades de enfermarse y, los fumadores pasivos, también tienen mayor riesgo de infección.
  7. Descansa las horas necesarias: durante las horas de sueño el sistema inmune se recupera para hacer frente a un nuevo día y prepararse frente a posibles invasiones. Si no duermes bien serás más vulnerable.
  8. Vacúnate: según el Ministerio de Sanidad de España, la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la gripe y sus complicaciones. Pregunta a tu médico si perteneces a algún grupo de riesgo (mayores de 65 años, personas con dolencias cardiovasculares, pulmonares, metabólicas e inmunosupresión, embarazadas, etc.).
  9. Reduce el estrés: la tensión y el nerviosismo son factores que posibilitan la aparición de la gripe o retardan su curación, al mermar nuestro sistema inmune. Igualmente, una actitud positiva permitirá incrementar las defensas y favorecer una más pronta recuperación.
  10. Bebe abundantes líquidos: ingiere más de 3 litros de líquidos al día, en forma de agua, zumos, sopas o purés, preferiblemente si son ricos en vitamina C y antioxidantes, pues ayudan a licuar la mucosidad para expulsarla mejor y a aumentar las defensas.

El tratamiento de la gripe es sintomático, es decir, va encaminado a mejorar el estado del paciente aliviando los síntomas. Puedes tomar  analgésicos para reducir la fiebre y el dolor, y mucolíticos para reducir la mucosidad.