Cribado de cáncer de pulmón: ¿por qué España todavía no lo ha implementado?

La tomografía computarizada (TC) torácica de baja dosis aumentaría hasta 10 veces la probabilidad de diagnosticar el cáncer de pulmón de manera precoz

El cáncer de pulmón sigue siendo, a día de hoy, el tumor con mayor mortalidad en Europa. Provoca más muertes que el cáncer de colon, de mama y de próstata juntos. El principal motivo no es la falta de tratamientos, sino algo mucho más básico: llega tarde al diagnóstico. Más del 70 % de los pacientes se detectan en fases avanzadas, cuando las opciones curativas ya son muy limitadas.

Frente a esta realidad, el cribado de cáncer de pulmón sigue siendo una de las estrategias más prometedoras para cambiar el pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, mientras algunos países ya lo han incorporado a sus sistemas sanitarios, otros  aún se encuentran en fase piloto. Es el caso de España.

¿Qué es el cribado del cáncer de pulmón?

El cribado consiste en evaluar de forma periódica a personas asintomáticas con alto riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, con el objetivo de detectarlo en fases tempranas. La prueba que ha demostrado mayor eficacia es la tomografía computarizada (TC) torácica de baja dosis, una exploración rápida, indolora y sin contraste, que utiliza una dosis mínima de radiación (inferior a 1 mSv).

A diferencia de la radiografía convencional, la TC de baja dosis permite identificar tumores muy pequeños, incluso antes de que aparezcan síntomas. De hecho, tiene hasta 10 veces más probabilidad de detectar cáncer en estadios iniciales.

Pero el cribado va más allá de una prueba de imagen. Los programas modernos incluyen también intervenciones de deshabituación tabáquica, fundamentales teniendo en cuenta que el tabaquismo es el principal factor de riesgo, ya sea en forma de cigarrillos tradicionales, vapeadores o cigarrillos electrónicos, con o sin nicotina.

Beneficios demostrados: lo que dice la evidencia científica

La eficacia del cribado de cáncer de pulmón está sólidamente respaldada por grandes estudios internacionales:

  • El mayor ensayo clínico realizado hasta la fecha, publicado en 2011, demostró que el uso de TC de baja dosis reduce la mortalidad por cáncer de pulmón en un 20 % frente a la radiografía torácica.
  • El ensayo europeo NELSON, desarrollado en Bélgica y Países Bajos y publicado en 2020, mostró una reducción del 24 % de las muertes por cáncer de pulmón en hombres de alto riesgo tras 10 años de seguimiento.
  • El estudio de cohortes iELCAP, con más de 89.000 participantes y 20 años de seguimiento, reveló que el 81 % de los pacientes con cáncer detectado mediante cribado sobrevivieron, con la mayoría de tumores diagnosticados en fases tempranas y potencialmente curables.

Cuando el cáncer de pulmón se detecta en estadios I o II, más del 50 % de los pacientes pueden curarse mediante cirugía, y algunos estudios sitúan la supervivencia cercana al 90 % en tumores muy iniciales.

España: el proyecto piloto CASSANDRA

En España se diagnostican más de 29.000 nuevos casos de cáncer de pulmón cada año, y una persona fallece por esta causa cada 20 minutos. Aun así, -y teniendo en cuenta que algunos países ya han empezado a ofrecer estos programas, como Estados Unidos, China, Taiwán, Corea del Sur, Croacia, Polonia y la República Checa-,el cribado poblacional todavía no forma parte de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.

Para cambiar esta situación, en noviembre de 2023 se puso en marcha oficialmente el proyecto CASSANDRA (CancerScreening, Smoking Cessation and RespiratoryAssessment), promovido por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en colaboración con numerosas sociedades científicas, atención primaria, asociaciones de pacientes y la LungAmbition Alliance.

Se trata del mayor programa piloto de cribado de cáncer de pulmón en Europa, con participación de 46 hospitales públicos y centros de atención primaria de 16 comunidades autónomas. El objetivo es incluir al menos 40.000 personas durante cinco años.

¿A quién va dirigido?

El cribado se realiza en personas asintomáticas de entre 50 y 75 años que:

  • Tengan una exposición acumulada de al menos 20 paquetes-año.
  • Sean fumadores actuales o exfumadores desde hace menos de 15 años.

La evaluación inicial incluye una espirometría y una TC de baja dosis sin contraste, seguida de exploraciones de control según protocolos estrictos basados en la mejor evidencia científica.

¿Y por qué aún no hay un programa nacional?

Actualmente, el cribado de cáncer de pulmón solo cumple 6 de los 18 criterios exigidos para su implementación como programa poblacional financiado, principalmente por falta de evidencia adaptada al contexto español. Por este motivo, las autoridades sanitarias recomiendan seguir ampliando la información mediante programas piloto como CASSANDRA.

Los programas de cribado en España deben ser consensuados entre todas las comunidades autónomas en el seno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, valorando el beneficio clínico, los posibles riesgos, la coste-efectividad y la factibilidad organizativa.

España ha dado un paso decisivo con el proyecto CASSANDRA. El reto ahora es transformar la evidencia que genere este ambicioso piloto en una estrategia nacional de cribado, equitativa y accesible, que permita situar a nuestro país al nivel de los sistemas sanitarios más avanzados de Europa.

¿Cómo fortalecer tu sistema inmunitario ante las infecciones respiratorias?

La alimentación, un estilo de vida saludable y una suplementación adecuada pueden ser tus grandes aliados para fortalecer tu sistema inmunitario

Las infecciones respiratorias —desde los resfriados comunes hasta la gripe o la bronquitis— se intensifican en los meses fríos, cuando el sistema inmunitario puede estar más debilitado. Para fortalecer nuestras defensas es recomendable adoptar hábitos sostenibles que integren una buena alimentación, exposición solar, equilibrio intestinal y estilo de vida saludable.

La alimentación, motor de la inmunidad

La nutrición es uno de los factores más determinantes en la prevención de enfermedades de las vías respiratorias. Los alimentos ricos en vitaminas, minerales y antioxidantes refuerzan las defensas naturales y contribuyen al buen funcionamiento del aparato respiratorio.

Entre los nutrientes más destacados se encuentran:

  • Vitamina C, presente en cítricos, kiwi, fresas o pimientos, que estimula la producción de glóbulos blancos.
  • Vitamina A, esencial para el mantenimiento de las mucosas (zanahoria, calabaza, espinacas).
  • Zinc y selenio, con acción antioxidante, que ayudan a reducir la inflamación y la susceptibilidad a infecciones (frutos secos, mariscos, cereales integrales).
  • Ácidos grasos omega-3, presentes en pescados grasos como el salmón o las sardinas, que contribuyen a una mejor respuesta inmunitaria.

El estudio nutricional de la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), realizado en colaboración con la Asociación APEPOC, refuerza esta idea: una alimentación equilibrada no solo previene enfermedades crónicas, sino que mejora la función pulmonar y la capacidad del organismo para combatir infecciones respiratorias.

Vitamina D y microbiota: una conexión inmunitaria esencial

El papel de la vitamina D va mucho más allá del metabolismo óseo. Esta hormona tiene una función inmunorreguladora fundamental, y el consumo de niveles adecuados se asocia con una menor incidencia y gravedad de infecciones respiratorias agudas. Su acción se debe a que modula la respuesta de las células inmunitarias, promoviendo una defensa eficaz frente a virus y bacterias, pero sin generar una inflamación excesiva.

La exposición solar moderada es la principal fuente de esta vitamina, aunque también puede obtenerse mediante alimentos como pescados grasos, huevos o lácteos fortificados. En los meses de menor radiación solar, el déficit es frecuente, por lo que resulta especialmente importante mantener una dieta rica en vitamina D.

Hábitos de vida que refuerzan tus defensas

Además de la alimentación y los nutrientes, los hábitos saludables son esenciales para un sistema inmunitario fuerte. El ejercicio físico regular, un buen descanso nocturno y la gestión del estrés influyen directamente en la capacidad del organismo para combatir infecciones. Dormir poco o vivir con un estrés mantenido puede debilitar las defensas, mientras que mantener una rutina activa y equilibrada mejora la respuesta inmunitaria.

Por otra parte, evitar el tabaco y los ambientes contaminados es clave: el humo y los irritantes dañan el epitelio respiratorio, primera barrera frente a patógenos. La hidratación adecuada también favorece el buen estado de las mucosas respiratorias, ayudando a eliminar partículas y microorganismos.

Además, es importante ventilar los espacios cerrados, lavarse las manos con frecuencia y mantener una buena higiene ambiental, especialmente durante el otoño e invierno, cuando los virus respiratorios circulan con más facilidad.

Un enfoque integral de prevención

Los pulmones, el intestino y la piel actúan de manera coordinada en la defensa del organismo. Por ello, más que centrarse en un solo nutriente o suplemento, lo recomendable es adoptar un estilo de vida saludable al completo.

  • Alimentación variada, rica en vitaminas y antioxidantes.
  • Exposición solar moderada y, si es necesario, control de los niveles de vitamina D.
  • Cuidado de la microbiota intestinal mediante alimentos fermentados y fibra vegetal.
  • Ejercicio regular, descanso adecuado y gestión del estrés.
  • Evitar el tabaco y los contaminantes ambientales.

Fortalecer el sistema inmunitario se consigue con constancia. Una dieta rica en frutas, verduras, omega-3 y micronutrientes; una microbiota intestinal equilibrada; una exposición solar adecuada y siempre con la protección necesaria, y unos hábitos saludables conforman la mejor estrategia preventiva frente a las infecciones respiratorias.

¿Cómo afecta el incienso a la salud?

El humo del incienso puede ser especialmente perjudicial para pacientes con asma o EPOC produciendo exacerbaciones

El uso del incienso es muy frecuente especialmente en algunas épocas del año, como ‘Halloween’ –o también conocido como Día de los Muertos–, utilizado como ritual y con un uso simbólico. Puede tener un olor agradable y crear un ambiente relajado, pero, ¿cómo afecta a la salud?

QUÉ CONTIENE EL HUMO DE INCIENSO Y POR QUÉ PUEDE SER PERJUDICIAL

Cuando quemamos incienso —ya sea en varitas, conos, espirales o carbón con resina- se libera una mezcla compleja de sustancias químicas y partículas que pueden resultar perjudiciales. Algunos puntos clave:

  • El humo del incienso produce partículas finas y ultrafinas que pueden penetrar profundamente en los pulmones.
  • También se emiten gases tóxicos como monóxido de carbono (CO), dióxido de azufre (SO₂), óxidos de nitrógeno (NO₂) y otros compuestos orgánicos.
  • Además, en el humo pueden aparecer otras sustancias con potencial carcinogénico.
  • Un dato llamativo: se ha estimado que la quema de incienso produce una cantidad de partículas mucho mayor que la de un cigarrillo.

En conjunto, estas emisiones representan una carga contaminante que —cuando la exposición es frecuente, sostenida o en espacios mal ventilados— puede generar daño al sistema respiratorio, inflamación, estrés oxidativo y otros efectos sistémicos.

ESTUDIOS QUE DEMUESTRAN LA GRAVEDAD

Varios estudios epidemiológicos y observacionales apuntan a efectos negativos del uso de incienso sobre la salud respiratoria:

  • Un metaanálisis de estudios sobre exposición al humo de incienso encontró síntomas frecuentes como disnea, sibilancias, asma, inflamación pulmonar, rinitis alérgica, y también deterioro en parámetros de función pulmonar.
  • En ambientes interiores con quema de incienso, se han documentado reducciones significativas en la función pulmonar en adolescentes, incluso en quienes no fuman.
  • Un estudio reciente publicado en Scientific Reports (2024) relaciona que, en individuos con exposición interior a incienso, hay una asociación con disminución de la función pulmonar en pacientes con enfermedades respiratorias (por ejemplo EPOC).

En resumen: la exposición al humo de incienso puede actuar como factor de estrés adicional al pulmón, reducir la capacidad respiratoria, favorecer exacerbaciones de asma o EPOC, y propiciar procesos alérgicos crónicos. Por esta razón, siempre que se utilice es recomendable:

  • Ventilar bien los espacios mientras se quema.
  • Usar menos cantidad y evitar la exposición prolongada.
  • Mantenerlo alejado de personas con asma, EPOC o alergias.

Microbiota intestinal y calor extremo: ¿cómo proteger tu sistema inmune en verano?

El verano cuenta con factores que constituyen estresores biológicos que pueden alterar la homeostasis del eje microbiota-intestino-cerebro-inmunidad

El verano trae consigo múltiples cambios ambientales y conductuales que afectan profundamente nuestro equilibrio fisiológico: aumento de las temperaturas, mayor exposición solar, variaciones en la alimentación, menor calidad del sueño y modificaciones en los horarios. Estos factores, aunque naturales, constituyen estresores biológicos que pueden alterar la homeostasis del eje microbiota-intestino-cerebro-inmunidad. Desde la mirada de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe), es imprescindible entender cómo variables como el calor interactúan con la microbiota intestinal, clave para la inmunorregulación y la adaptación al medio.

La microbiota intestinal actúa como un regulador dinámico entre el ambiente y nuestro organismo, participando activamente en la digestión, la producción de neurotransmisores, la síntesis de vitaminas, la modulación del sistema inmunológico y el equilibrio del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal). Sin embargo, la exposición a calor extremo y a factores de estilo de vida asociados al verano puede afectar este ecosistema, predisponiendo a la disbiosis o desequilibrio de la microbiota intestinal, inflamación sistémica y desequilibrios emocionales.

La microbiota como moduladora de la adaptación al estrés térmico

El estrés térmico provocado por el calor ambiental ha sido identificado como un factor que compromete la función de barrera intestinal. El aumento de la temperatura, puede dañar las uniones estrechas del epitelio intestinal, promoviendo la hiperpermeabilidad intestinal (“leaky gut”), y facilitando la translocación de endotoxinas (toxinas) como el lipopolisacárido (LPS) hacia la circulación sanguínea.

Esta endotoxemia metabólica activa receptores inmunes como TLR4, lo que desencadena una cascada inflamatoria sistémica, caracterizada por la liberación de citocinas proinflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-1β), alterando la regulación del eje HHA y favoreciendo estados de inflamación crónica de bajo grado.

Además, el calor puede provocar estrés oxidativo, alteración del metabolismo energético y disrupción del ritmo circadiano, todo lo cual retroalimenta el círculo vicioso de disbiosis, inflamación e inmunosupresión estival.

Consecuencias clínicas frecuentes en verano asociadas a disbiosis y estrés térmico:

  • Fatiga persistente o astenia veraniega: asociada a inflamación mitocondrial y déficit de absorción de micronutrientes.
  • Dolores musculares y cefaleas: resultado del aumento de mediadores inflamatorios y cambios en la vascularización periférica.
  • Alteración del ritmo circadiano: la luz artificial nocturna y el calor dificultan la producción de melatonina intestinal.
  • Infecciones recurrentes (respiratorias o digestivas): por reducción en la diversidad bacteriana y compromiso de la inmunidad de mucosas.
  • Síntomas digestivos inespecíficos: gases, distensión, náuseas o diarrea, producto de una fermentación alterada y disbiosis.
Estrategias de protección desde la PNIe

El abordaje desde la PNIe se centra en la modulación de ejes psiconeuroendocrinos, regulación del sistema inmune y restauración de la microbiota intestinal, con énfasis en la prevención adaptativa.

1. Suplementación con probióticos termoestables

  • Lactobacillus plantarum y Saccharomycesboulardii han demostrado ser eficaces en contextos de estrés ambiental y disbiosis inducida por calor.
  • Ayudan a restablecer la integridad de la mucosa intestinal, modular la inflamación y prevenir la colonización por bacterias patógenas.

2. Hidratación funcional con electrolitos y polifenoles

  • El consumo de agua estructurada (con pepino, limón, menta) y bebidas ricas en polifenoles como té verde frío aporta antioxidantes y compuestos bioactivos con efecto prebiótico.
  • Estos componentes combaten el estrés oxidativo inducido por el calor y protegen las mitocondrias intestinales.

3. Regulación del ritmo circadiano y la temperatura corporal

  • El sistema circadiano intestinal responde a estímulos térmicos y luminosos. Evitar pantallas antes de dormir, usar luces cálidas y tomar duchas tibias mejora la secreción nocturna de melatonina y favorece la regeneración intestinal.
  • La melatonina intestinal tiene efecto inmunomodulador y antioxidante, además de regular la microbiota.

4. Alimentos antiinflamatorios y ricos en fibra prebiótica

  • Arándanos, cúrcuma, jengibre y aceite de oliva virgen extra son potentes moduladores epigenéticos que favorecen la diversidad microbiana y reducen la inflamación.
  • Incluir fuentes de fibra soluble (chia, linaza, verduras cocidas) ayuda a producir ácidos grasos de cadena corta (AGCC) como el butirato, clave en la reparación intestinal.
Conclusión

El verano, lejos de ser una amenaza, puede convertirse en una oportunidad para fortalecer la salud intestinal e inmunológica si se afronta desde una perspectiva integrativa. La microbiota intestinal no solo se ve afectada por lo que comemos, sino también por el calor, la luz, el sueño y el estrés.

Desde la PNIe, abordar de forma personalizada e interconectada estos factores permite proteger la integridad intestinal, mantener la homeostasis neuroinmune y mejorar la capacidad adaptativa del organismo frente al calor.

Cuidar la microbiota en verano es cuidar nuestra inmunidad, nuestro equilibrio emocional y nuestro bienestar general.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Suplementación: ¿realmente la necesitas?

La suplementación no es una solución universal, sino una herramienta terapéutica que debe utilizarse con criterio, fundamento científico y personalización

La industria de los suplementos nutricionales ha experimentado un auge sin precedentes en las últimas décadas. Las estanterías están repletas de cápsulas, polvos, líquidos y gomitas prometiendo más energía, mejor digestión, concentración, sueño, inmunidad, longevidad. Sin embargo, desde la visión integradora de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe) y la salud intestinal, la suplementación no es una solución universal, sino una herramienta terapéutica que debe utilizarse con criterio, fundamento científico y personalización.

¿Cuándo sí es necesaria la suplementación?
  • Estados carenciales documentados: Un déficit medido por laboratorio de vitamina D, hierro, vitamina B12, magnesio, zinc o ácidos grasos omega-3, entre otros, justifica el uso de suplementos para restaurar niveles óptimos. Estos nutrientes son esenciales para el funcionamiento del sistema inmune, nervioso y endocrino.
  • Trastornos digestivos: En casos de disbiosis intestinal, hipoclorhidria o SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado), el intestino pierde capacidad de absorción, y la suplementación puede compensar estas carencias mientras se corrige la causa desde la raíz.
  • Condiciones clínicas complejas: Enfermedades autoinmunes, fatiga crónica, trastornos neuroinflamatorios y enfermedades degenerativas pueden requerir apoyo suplementario para modular inflamación, reforzar barreras epiteliales y dar soporte mitocondrial.
  • Factores del entorno moderno: El estrés crónico, el insomnio persistente, la ansiedad prolongada y el sedentarismo alteran el eje HPA (hipotálamo-hipófisis-adrenal) y elevan las necesidades de ciertos micronutrientes (vitaminas B, C, magnesio, adaptógenos).
  • Dietas restrictivas o éticas: Personas veganas, vegetarianas, o con múltiples intolerancias alimentarias pueden presentar déficits de vitamina B12, hierro, Omega 3 EPA/DHA, yodo, entre otros. Aquí la suplementación no es opcional: es una necesidad preventiva y terapéutica.
  • Etapas de alta demanda fisiológica: Embarazo, lactancia, crecimiento en la infancia, envejecimiento, recuperación post-COVID o tras enfermedades graves, implican mayores requerimientos nutricionales que a veces no se alcanzan sólo con la alimentación.
¿Cuándo NO es recomendable?

Cuando se usan suplementos de manera indiscriminada, sin pruebas clínicas ni seguimiento médico, pueden no solo ser inútiles, sino incluso perjudiciales (toxicidad por exceso, interacciones, sobrecarga hepática o renal).

Si el intestino está inflamado, permeable o con disbiosis, es probable que los suplementos no se absorban bien. En estos casos, primero se debe trabajar la reparación intestinal antes de aportar nutrientes exógenos.

Ningún suplemento debe reemplazar una alimentación real, rica en fitoquímicos, fibras prebióticas, grasas saludables y proteínas de calidad. Usarlos como “muletas” de una mala dieta es un enfoque erróneo.

Claves para una suplementación inteligente:
  • Evaluación clínica individualizada: historia clínica, síntomas, pruebas analíticas y de microbiota ayudan a identificar qué necesita realmente el cuerpo.
  • Selección de formas biodisponibles: El magnesio bisglicinato o el citrato se absorben mucho mejor que el óxido. La vitamina B12 en forma de metilcobalamina es preferible a la cianocobalamina.
  • Evitar excipientes irritantes: Algunos suplementos contienen colorantes, conservantes o edulcorantes artificiales que afectan la salud intestinal.
  • Rotación y descansos: El cuerpo agradece los ciclos, y no todos los suplementos deben tomarse de forma continua. Es útil rotar o descansar algunos según la evolución.
  • Sincronía con los ritmos circadianos: algunos suplementos (como la melatonina o el magnesio) deben tomarse de noche. Otros (como la vitamina D o B12) en la mañana para respetar la cronobiología.

En resumen, la suplementación sí puede ser necesaria. Sin embargo, nunca debe sustituir las bases fundamentales de la salud: una alimentación viva, contacto con el sol, hidratación adecuada, sueño reparador, movimiento diario, gestión del estrés y conexión emocional.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Alimentos y fechas de caducidad: ¿qué saber?

Solemos dudar en el consumo de un alimento cuando vemos la fecha de consumo preferente y de caducidad. Esto es lo que hay que saber

En la Unión Europea se desperdician más de 59 millones de toneladas de alimentos cada año, es decir, 132 kg por persona, según datos del Consejo Europeo. La mayor parte de este desperdicio se produce en los hogares, con 72 kg de alimentos. La confusión entre la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente contribuye significativamente a este problema. Según la Comisión Europea, hasta el 10% de los 88 millones de toneladas de residuos alimentarios generados anualmente en la UE provienen de una mala interpretación de estas fechas.

Es fundamental que los consumidores comprendan que la fecha de caducidad está relacionada con la seguridad del alimento, mientras que la fecha de consumo preferente solo hace referencia a su calidad. Por esta razón, saber interpretar correctamente las fechas, puede reducir el desperdicio y tomar decisiones más informadas sobre lo que puedes seguir comiendo.

Las fechas en los envases de alimentos, como la fecha de caducidad y la fecha de consumo preferente, son esenciales para garantizar tanto la seguridad como la calidad de los productos que consumimos. Sin embargo, muchas veces surge la duda sobre qué alimentos podemos seguir comiendo una vez que ha pasado la fecha indicada.

¿PUEDE CONSUMIRSE UN ALIMENTO SUPERADA LA FECHA DE CONSUMO PREFERENTE?

La respuesta es sí, pero con matices. La fecha de consumo preferente indica el momento hasta el cual el alimento conserva su calidad prevista. Es decir, el producto puede empezar a perder sabor, textura o frescura después de esa fecha, pero sigue siendo seguro para el consumidor, siempre que se haya respetado la correcta conservación y el envase esté intacto.

Lo único que hay que tener en cuenta es que este tipo de fecha aparece en alimentos como pasta, arroz, productos enlatados, aceite vegetal, chocolate y otros de larga duración. Antes de desecharlos, comprueba que el alimento tiene un buen aspecto, huele bien y tiene un sabor aceptable. Además, es fundamental seguir las instrucciones de conservación. Por ejemplo, si el envase indica “una vez abierto, consumir en tres días”, debes respetar esta recomendación.

¿Y SI EL ALIMENTO ESTÁ CADUCADO?

La caducidad debe interpretarse de forma muy diferente al consumo preferente. La fecha de caducidad se refiere al último día en que el alimento puede consumirse de forma segura. Esta fecha se aplica principalmente a productos muy perecederos, como pescado fresco, carne picada, lácteos frescos y otros productos de alto riesgo. No se debe consumir ningún alimento una vez pasada la fecha de caducidad, incluso si su aspecto y olor parecen normales, ya que algunas bacterias pueden haberse desarrollado sin que haya cambios visibles.

Es importante seguir las instrucciones de conservación de estos alimentos cuando así lo indique, como “conservar en el frigorífico” o “mantener a 2-4°C”, para evitar que se deteriore antes de tiempo. Si decides congelar estos productos antes de la fecha de caducidad, puedes alargar su vida útil, pero siempre respetando las indicaciones del envase, como “congelar hasta la fecha de caducidad” o “cocinar sin descongelar”.

EN RESUMEN, ¿QUE HACER SI SE  SUPERA ALGUNA DE ESTAS FECHAS?
  • Alimentos con fecha de caducidad: No los consumas después de la fecha indicada, ya que pueden ser peligrosos. Si no vas a consumirlos antes de esa fecha, congélalos o cocínalos, siguiendo las instrucciones del envase.
  • Alimentos con fecha de consumo preferente: Si han sido almacenados correctamente y no presentan signos de deterioro, son seguros para consumir después de la fecha indicada. Utiliza tus sentidos para evaluar su estado (aspecto, olor, sabor) antes de desecharlos.

Comprender la diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente te permitirá tomar decisiones más acertadas sobre el consumo de los alimentos, evitando el desperdicio innecesario y protegiendo tu salud. Recuerda siempre seguir las instrucciones de conservación.

La luz del sol como medicina natural

Desde la PsicoNeuroInmunoEndocrinología destacan la importancia de la luz del sol para diferentes procesos del cuerpo y para la salud inmunitaria e intestinal

La exposición solar ha sido esencial para la vida en la tierra desde sus orígenes. Desde la PNIe, entendemos que la luz del sol no es solo una fuente de energía externa, sino una señal biológica fundamental que regula los ciclos circadianos, la producción hormonal, la actividad inmunitaria y la salud intestinal.

La luz solar y los ritmos circadianos

El sistema circadiano está dirigido por el núcleo supraquiasmático del hipotálamo, que sincroniza funciones biológicas con los ciclos de luz-oscuridad. La luz solar, especialmente la luz azul de la mañana, inhibe la melatonina y activa el cortisol, promoviendo el estado de alerta, la atención y el metabolismo.

La exposición a luz natural por la mañana está asociada con mejor calidad del sueño nocturno, mayor variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC) y menor riesgo de depresión estacional, según estudios en cronobiología. El desajuste circadiano, frecuente en estilos de vida modernos, se ha vinculado con obesidad, insomnio, enfermedades autoinmunes y disbiosis intestinal.

Espectro de la luz solar y efectos biológicos

Según el espectro de luz solar que recibamos este tendrá un efecto sobre la salud diferentes:

  • UVB (280-315 nm): estimula la producción de vitamina D3 en la piel (colecalciferol), esencial para inmunidad innata, salud ósea, regulación de la insulina y mantenimiento de la microbiota.
  • Luz roja (620-750 nm): penetra profundamente en los tejidos y promueve la función mitocondrial, lo cual mejora la regeneración celular, reduce la inflamación y acelera la cicatrización.
  • Luz azul (450-495 nm): necesaria para sincronizar el reloj biológico, pero en exceso (especialmente en la noche) altera la secreción de melatonina y afecta negativamente el eje HHA.
Vitamina D: más que un micronutriente

La deficiencia de vitamina D se asocia a enfermedades autoinmunes, infecciones respiratorias, alteraciones del estado de ánimo, disbiosis y menor diversidad bacteriana intestinal. La vitamina D regula la expresión de péptidos antimicrobianos como la catelicidina, y modula el equilibrio entre células Th1 y Th2 del sistema inmunitario.

La exposición solar de 15-20 minutos diarios en cara y brazos, sin bloqueador solar y fuera de las horas críticas (ideal antes de las 10:00 a. m. o después de las 4:00 p. m.), es suficiente para la síntesis endógena, especialmente en latitudes tropicales.

Efectos del sol sobre la microbiota y el estado emocional

Estudios recientes indican que la luz ultravioleta puede modular la composición del microbioma cutáneo e intestinal. Además, la exposición al sol estimula la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, lo cual mejora el estado de ánimo y reduce la ansiedad. Esta interacción entre luz, neuroquímicos y microbiota fortalece el eje microbiota-intestino-cerebro.

Consejos para una exposición saludable

Por último estos son los consejos que debes seguir para tener una exposición a la luz del sol saludable:

  • Evitar bloqueadores en los primeros 15 minutos de sol directo.
  • No exponerse en horarios de alta radiación UV sin protección.
  • Alternar exposición solar con sombra para evitar daño celular oxidativo.
  • Usar ropa ligera, sombreros y gafas de sol como barrera física en horas de alta radiación.

No en vano, el sol, en dosis adecuadas, es una medicina natural. Reprograma nuestros ritmos internos, fortalece nuestro sistema inmune, mejora la función mitocondrial y potencia la relación entre cerebro y microbiota intestinal. Aprender a tomar el sol de forma consciente es reconectar con un código biológico ancestral que la PNIe ayuda a descifrar y aplicar terapéuticamente.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

La sed como señal de salud: hidratación inteligente desde la PNIe y la microbiota

La sed es uno de los mecanismos de retroalimentación más primitivos e importantes del cuerpo humano y su salud

La sed es uno de los mecanismos de retroalimentación más primitivos e importantes del cuerpo humano y su salud. Desde el enfoque de la PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe), comprendemos que el agua no es solo un componente estructural, sino un mediador esencial para la comunicación celular, la regulación neuroendocrina y el equilibrio del ecosistema intestinal.

LA SED COMO SÍNTOMA

La sed aparece cuando ya existe cierto grado de deshidratación intracelular. Esto activa circuitos neuronales que involucran al hipotálamo, al sistema renina-angiotensina-aldosterona y al eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal). La PNIe reconoce que esta percepción está mediada no solo por el estado fisiológico, sino también por el estado emocional y ambiental del individuo.

La deshidratación leve puede alterar funciones cognitivas, generar fatiga, estreñimiento, aumentar la permeabilidad intestinal y alterar el ritmo circadiano del cortisol. Esto impacta directamente en la microbiota intestinal, generando disbiosis, ya que las bacterias beneficiosas necesitan un medio acuoso con pH y electrolitos adecuados para sobrevivir.

¿Cuándo aumentan los requerimientos de agua?
  • Ejercicio físico: la pérdida de agua por sudor y respiración puede superar los 2 litros por hora.
  • Climas extremos: tanto frío como calor aumentan las pérdidas insensibles.
  • Fiebre o infecciones: aumenta el metabolismo y la pérdida de agua.
  • Diarrea o vómitos: generan pérdidas de electrolitos que deben reponerse adecuadamente.
  • Estrés crónico: altera la secreción de vasopresina y cortisol, modificando el umbral de percepción de sed.
  • Trastornos del sueño: afectan los ritmos hormonales que regulan la sed y la excreción renal.
Agua con minerales: más que hidratación

El agua destilada o de ósmosis inversa puede carecer de minerales esenciales como sodio, potasio, magnesio y cloruro. Estos electrolitos son vitales para mantener el potencial de membrana, la contracción muscular y la señalización inmunitaria. Además, la ingesta adecuada de magnesio se relaciona con menor riesgo de depresión, ansiedad y síndrome metabólico.

Opciones para enriquecer el agua                

Siempre comentado previamente con su médico:

  • Pizca de sal del Himalaya o marina sin refinar (no procesada)
  • Limón o vinagre de sidra con la madre para estimular la secreción de jugos digestivos
  • Magnesio en forma de bisglicinato (menos laxante, más biodisponible)
  • Agua de coco natural (electrolitos naturales)
El agua como prioridad terapéutica

Desde la medicina integrativa, la hidratación se considera una terapia fundamental. Se sugiere tomar agua a temperatura ambiente, fuera de las comidas, y evitar el exceso de líquidos durante las comidas  para no diluir enzimas digestivas.

En niños, ancianos, personas con enfermedades crónicas o aquellos con microbiota alterada, se recomienda especial atención a los signos de deshidratación: boca seca, fatiga, dolor de cabeza, orina concentrada o mareo.

No hay mejor estrategia que escuchar al cuerpo. Cuando aparece la sed, la respuesta fisiológica correcta no es jugo, zumos, café, infusiones,  ni bebida energética: es agua pura, con minerales, adaptada al contexto. La hidratación consciente favorece la neuroplasticidad, la regulación emocional, la salud intestinal y el equilibrio inmunitario. Un gesto tan simple como beber agua puede ser un acto profundo de autocuidado.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Alimentación saludable y su impacto en la salud pulmonar

Consumir una alimentación saludable como verduras, carnes, huevos,  pescados ricos en omega-3,  ayuda a reducir la inflamación pulmonar

Una alimentación saludable puede fortalecer nuestra salud pulmonar. Consumir verduras, carnes, huevos,  pescados ricos en omega-3,  ayuda a reducir la inflamación y mejora la respiración. Algunos alimentos especialmente beneficiosos incluyen:

  • Manzanas y peras: Ricas en antioxidantes y flavonoides, ayudan a reducir el riesgo de enfermedades respiratorias.
  • Cúrcuma: Su compuesto activo, la curcumina, tiene propiedades antiinflamatorias que pueden proteger los pulmones.
  • Ajo y cebolla: Contienen compuestos azufrados que tienen propiedades antimicrobianas y pueden favorecer la salud respiratoria.
  • Jengibre: Ayuda a eliminar toxinas de los pulmones y mejora la circulación sanguínea.

Por otro lado, una mala alimentación, rica en alimentos ultraprocesados y azúcares refinados, puede aumentar el riesgo de inflamación crónica y afectar la función pulmonar.

El horario de las comidas también importa cuando hablamos de alimentación saludable y salud pulmonar. Comer tarde en la noche o de forma desordenada puede afectar la digestión y el metabolismo, lo que influye en el bienestar general y, por extensión, en la salud respiratoria.

El sueño y la respiración

Dormir bien es fundamental para que nuestro cuerpo se recupere y funcione correctamente. Trastornos como la apnea obstructiva del sueño pueden causar pausas en la respiración durante la noche, lo que puede llevar a problemas como presión alta, fatiga crónica y deterioro de la función pulmonar.

Para mejorar la calidad del sueño y beneficiar la salud pulmonar, es recomendable:

  • Establecer horarios regulares de sueño: Dormir y despertar a la misma hora ayuda a regular el ritmo circadiano.
  • Evitar cenas pesadas y alcohol antes de dormir: Estos pueden interferir con la respiración y la calidad del sueño.
  • Practicar técnicas de respiración antes de dormir: Ejercicios como la respiración diafragmática pueden mejorar la oxigenación y reducir el estrés.
  • Mantener un ambiente libre de alérgenos: El polvo, los ácaros y los contaminantes pueden afectar la calidad del aire en el dormitorio.
Ejercicio y salud pulmonar

El ejercicio es clave para mantener una buena capacidad pulmonar. Actividades como caminar, nadar y practicar yoga ayudan a fortalecer los músculos respiratorios y mejorar la oxigenación. Algunas prácticas recomendadas incluyen:

  • Ejercicios de respiración profunda: Como la técnica de respiración 4-7-8, que ayuda a expandir los pulmones y mejorar el intercambio gaseoso.
  • Ejercicio aeróbico regular: Como correr o andar en bicicleta, que aumenta la capacidad pulmonar y la eficiencia del oxígeno en el cuerpo.
  • Posturas de yoga que favorecen la apertura torácica: Como la postura del puente o del pez, que pueden mejorar la capacidad pulmonar.

Cuidar lo que comemos, mantener una buena higiene del sueño y realizar ejercicio regularmente no solo mejora la salud pulmonar, sino que también nos ayuda a sentirnos con más energía y bienestar cada día.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Así es el vínculo entre el autismo y la microbiota intestinal

Investigaciones revelan que existe una alteración en la microbiota de los niños con autismo, lo que podría tener un impacto en su desarrollo neurológico y en la forma en que procesan ciertos estímulos

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición que afecta a millones de personas en el mundo. Se manifiesta de diferentes maneras, pero en general, las personas con pueden tener dificultades en la comunicación, la interacción social y presentar ciertos patrones de comportamiento repetitivos. A lo largo de los años, los investigadores han tratado de comprender mejor qué factores pueden influir en el desarrollo del autismo, y uno de los más interesantes en los últimos tiempos es la microbiota intestinal.

La microbiota intestinal es el conjunto de bacterias y microorganismos que viven en nuestro intestino. Estos microorganismos cumplen funciones clave en la digestión, el sistema inmunológico e incluso en la regulación de neurotransmisores que influyen en el cerebro y el estado de ánimo. Se ha descubierto que existe un eje de comunicación entre el intestino y el cerebro, conocido como el eje microbiota-intestino-cerebro, que podría estar implicado en varios trastornos neurológicos y del desarrollo, incluido el autismo.

¿Cómo se relacionan el autismo y la microbiota intestinal?

Un estudio reciente realizado por la Universidad China de Hong Kong analizó muestras fecales de 1.627 niños de entre 1 y 13 años, tanto con TEA como neurotípicos. Los resultados fueron reveladores: los niños con autismo tenían menos diversidad de bacterias intestinales y 31 marcadores microbianos específicos asociados con el trastorno. Esto indica que existe una alteración en la microbiota de los niños con TEA, lo que podría tener un impacto en su desarrollo neurológico y en la forma en que procesan ciertos estímulos.

Otra investigación, llevada a cabo por la Universidad de Alicante y la Universidad de Murcia, encontró que los niños con autismo presentan niveles significativamente bajos de Bifidobacterium, una bacteria que desempeña un papel fundamental en la salud intestinal. Esta bacteria ayuda a la digestión, fortalece el sistema inmunológico y contribuye a la producción de neurotransmisores como la serotonina, que está relacionada con el bienestar emocional.

El hecho de que los niños con TEA tengan menos cantidad de Bifidobacterium podría explicar por qué muchos de ellos sufren problemas digestivos, ansiedad y otras alteraciones en su comportamiento. Esta relación sugiere que, al mejorar la salud intestinal, podríamos influir positivamente en algunos síntomas del autismo.

¿Cómo mejorar la microbiota intestinal?

Si bien aún se necesita más investigación, algunas estrategias han mostrado resultados prometedores en la modulación de la microbiota intestinal en niños con TEA:

  • Uso de probióticos y prebióticos: Los probióticos son microorganismos vivos que pueden restaurar el equilibrio de la microbiota. En algunos estudios, el uso de probióticos específicos ha mejorado síntomas digestivos y de comportamiento en niños con TEA. Los prebióticos, por otro lado, son un tipo de fibra que alimentan a las bacterias beneficiosas en el intestino, ayudando a su crecimiento.
  • Alimentación equilibrada: Una alimentación rica en fibra prebiótica, almidón resistentes,  frutas, verduras y alimentos fermentados puede favorecer el crecimiento de bacterias saludables en el intestino. Se ha observado que una alimentación  libre de ultraprocesados, gluten, y con menos azúcares refinados contribuye a mejorar la microbiota y la salud en general.
  • Reducción del uso innecesario de antibióticos: Los antibióticos pueden alterar la microbiota intestinal, eliminando no solo bacterias dañinas, sino también las beneficiosas. Es importante utilizarlos solo cuando sean realmente necesarios y bajo supervisión médica.
  • Trasplante de microbiota fecal: Aunque aún es una terapia experimental, en algunos casos se ha probado el trasplante de microbiota fecal en niños con TEA con resultados positivos. Se trata de transferir bacterias intestinales de una persona sana a una persona con disbiosis (desequilibrio en la microbiota) para restaurar su microbiota intestinal.
El futuro de la investigación

La relación entre el autismo y la microbiota intestinal es un campo de estudio en pleno crecimiento. Aunque todavía queda mucho por descubrir, los hallazgos actuales sugieren que mantener una microbiota equilibrada podría ser una pieza clave en la mejora de la calidad de vida de las personas con TEA. El desarrollo de estrategias terapéuticas personalizadas, basadas en la modulación de la microbiota, podría abrir nuevas puertas para un mejor manejo del autismo en el futuro.

Es importante seguir investigando y difundiendo información sobre este trastorno. La ciencia avanza y, con ella, la posibilidad de encontrar nuevas formas de ayudar a quienes viven con TEA y sus familias. Cuidar la microbiota es cuidar la salud, y quizás también una vía para mejorar el bienestar de muchas personas con autismo.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Estrés, Cortisol y Microbiota: Cómo las vacaciones pueden regular tu salud digestiva y del sueño

Los altos niveles de cortisol sostenidos en el tiempo pueden alterar la composición de la microbiota intestinal

El estrés crónico es una de las principales causas de disrupción en la salud integral del organismo. Su impacto en la regulación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HHA) y la producción excesiva de cortisol afectan directamente a la microbiota intestinal y los ritmos circadianos, contribuyendo a trastornos digestivos y del sueño. Las vacaciones, cuando se viven de manera consciente y reparadora, pueden ser una herramienta poderosa para restablecer estos desequilibrios y mejorar la salud digestiva y del descanso nocturno.

Cortisol, estrés y su relación con la Microbiota

El cortisol, conocido como la “hormona del estrés”, es esencial en la regulación metabólica e inmunológica. Sin embargo, niveles elevados y sostenidos en el tiempo pueden alterar la composición de la microbiota intestinal, favoreciendo un entorno proinflamatorio y reduciendo la diversidad bacteriana. Estudios han demostrado que el estrés crónico puede aumentar la permeabilidad intestinal, facilitando la translocación bacteriana y desencadenando respuestas inmunitarias exacerbadas.

Impacto del estrés en el sueño y la salud digestiva

La disbiosis intestinal inducida por el estrés afecta la producción de neurotransmisores clave como la serotonina y el GABA, esenciales para la regulación del sueño y el bienestar emocional. Además, los desequilibrios en la microbiota pueden contribuir a la aparición de síntomas digestivos como distensión abdominal, intestino irritable y alteraciones en la motilidad intestinal.

La relación bidireccional entre el estrés y el sueño se ve agravada por la hipersecreción de cortisol en horas nocturnas, impidiendo un descanso reparador y perpetuando el círculo vicioso de fatiga, insomnio y malestar digestivo.

¿Cómo las vacaciones pueden restaurar el equilibrio?

Las vacaciones bien gestionadas representan una oportunidad para reducir el estrés y favorecer la homeostasis del organismo. Algunas estrategias clave incluyen:

  1. Desconexión digital y contacto con la naturaleza: Exponerse a entornos naturales favorece la producción de serotonina y reduce la activación del sistema simpático, disminuyendo la liberación de cortisol.
  2. Ritmos circadianos regulares: Mantener horarios estables de sueño y exposición a la luz natural mejora la regulación del ciclo sueño-vigilia y la producción de melatonina.
  3. Nutrición Anti-Inflamatoria: Incorporar alimentos ricos en prebióticos y probióticos, como vegetales fermentados y fibra soluble, fomenta la diversidad de la microbiota intestinal y mejora la salud digestiva.
  4. Prácticas de relajación: Técnicas como la meditación, el yoga o la respiración diafragmática modulan la respuesta del sistema nervioso autónomo, favoreciendo la reducción del estrés y la restauración de la microbiota.
  5. Actividad física moderada: Ejercicio regular de intensidad moderada contribuye a mejorar la sensibilidad al cortisol y reduce los efectos adversos del estrés en el microbioma intestinal.

El estrés crónico y el desequilibrio en los niveles de cortisol tienen un impacto profundo en la microbiota intestinal y la calidad del sueño. Las vacaciones, cuando se estructuran de manera adecuada, pueden ser una herramienta fundamental para restablecer estos parámetros y mejorar la salud integral. Integrar hábitos que favorezcan la relajación, una alimentación adecuada y la conexión con la naturaleza permite optimizar la función del eje intestino-cerebro, promoviendo bienestar físico y emocional duradero.

Dra. Johanny Vargas Rodriguez. Especialista en Neumología Integrativa, Terapias Respiratorias Domiciliarias, Trastornos del Sueño, Microbiota e Inmunonutrición. Actualmente se encuentra en proceso de formación en PsicoNeuroInmunoEndocrinología (PNIe).

Estos son los sencillos hábitos que te ayudarán a cuidar tu salud respiratoria

Una buena salud respiratoria es esencial para fomentar la mejor calidad de vida de las personas y podemos lograrla con unos sencillos pasos

Una buena salud respiratoria es esencial para fomentar la mejor calidad de vida de las personas.  Es por ello que cuidarnos en este sentido será muy beneficioso en nuestro día a día. Y es que, una buena salud comienza con los hábitos más cotidianos, como, por ejemplo, subir unas escaleras o acudir al trabajo en bicicleta.

Parece una recomendación simple, pero lo cierto es que el ejercicio es uno de los hábitos claves para la salud respiratoria. Debemos recordar que el ejercicio físico mejora la capacidad pulmonar y fortalece los músculos respiratorios, por lo que nuestros pulmones nos agradecerán llevar una vida activa. Unida a esta recomendación, también hay que tener en cuenta el estado físico.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SemFYC) apunta en este sentido que el sobrepeso y la obesidad pueden dificultar la respiración y aumentar el riesgo de apnea del sueño y otros trastornos respiratorios. Por ello, mantener un peso corporal adecuado a nuestra edad y metabolismo con ciertos hábitos nos ayudará también a mejorar nuestra salud respiratoria.

EL HUMO, NUESTRO PEOR ENEMIGO

Otro de los grandes para cuidar de nuestros pulmones es el de no exponernos al humo del tabaco. En este sentido no sólo es recomendable no fumar, sino también evitar los lugares en los que otros fuman.

Es más, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaco mata a más de 8 millones de personas cada año, de los cuales cerca de 1,3 millones son no fumadores que están expuestos al humo ajeno o de segunda mano. Igualmente, la SemFYC explica que el tabaco es uno de los principales factores de riesgo para enfermedades respiratorias, como el cáncer de pulmón y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

No obstante, el consumo de tabaco convencional no es el único consumo perjudicial al que nos enfrentamos. Y es que, si bien los cigarrillos electrónicos o vapeadores pueden parecer una opción para quienes quieren dejar el tabaco, lo cierto es que su peligrosidad para nuestra salud pulmonar también es muy alta. Es por ello que el enfoque más seguro sería el de no consumir ningún tipo de producto relacionado con el tabaco.

EVITAR LA CONTAMINACIÓN

La contaminación del aire es otro de los grandes peligros que enfrenta nuestra salud respiratoria y pulmonar. Pese a que no podemos evitar la contaminación mundial, sí que existen algunas recomendaciones a tener en cuenta para minimizar los riesgos.

Así, podemos evitar hacer deporte cerca de carreteras muy transitadas y evitar la exposición  al humo de los automóviles o las calefacciones de leña. Alejarnos de la ciudad y acercarnos más a los entornos verdes y naturales, también es una gran opción. Igualmente, mantener un hogar limpio y ventilado también nos ayudará a no estar expuestos a alérgenos como el polvo o los ácaros.